Alpha es una chica un
tanto rebelde que está adentrándose en la adolescencia en
una época en la que impera el miedo y la paranoia a cuenta de un
virus, una silenciosa pandemia de la que nadie quiere hablar y de la que
todos huyen.
Julia
Ducournau parece que no se quiere acomodar y un servidor, y cualquier
cinéfilo que se precie, lo agradece le guste más o menos la propuesta.
En este, su tercer largometraje dirigido en solitario, cambia de nuevo de tercio y nos sumerge en un mundo sumido en una crisis sanitaria, donde la incomprensión, la falta de empatía y el miedo hacen que muchas personas actúen de forma irracional ante los infectados o posibles
enfermos.
Se podría
pensar en un inicio que Ducournau quisiera referirse a la reciente
pandemia del COVID, pero a pesar de que no haya una verbalización de
ello queda claro bien pronto que se trata de una parábola de dos
pandemias que asolaron y provocaron muchos miedos, sacando lo peor y lo
mejor de la sociedad allá por los 80 y principios de los 90, como
fueron las drogas y el VIH. A ello remite la realizadora contando
la historia, de manera sutil, en dos tiempos, uno situado en el pasado y
en el punto más alto de la epidemia, y el otro en el presente (quizás
principios de los 2000). Ambas épocas se distinguen por la fotografía
(la primera vira a los tonos tierra y la segunda es más natural) y por
el atrezo y vestuario.
Ducournau pronto nos hace ver que el punto de vista desde el que está contada la
historia no es del todo fiable, ya sea en ese intento de huida de Alpha
frustrado por una tempestad que no es tal, por la improbable danza
gemela de dos durmientes, por un chute que une las dos líneas narrativas
o un final que suena a despedida tardía de alguien que, quizás, hace
años que ya se fue.
Su
debut sigue siendo mi película favorita de su filmografía pero, aunque
es una propuesta menos radical que su segundo film, con Alpha (id. 2025) sí que parece
tener claro lo que quiere contar, donde el corazón de la historia
es el amor incondicional de una hermana y madre, una luchadora que teme
por su hija y es incapaz de dejar marchar a su hermano. Del todo
interesante.
LO MEJOR:
-El estupendo trío protagonista Mélissa Boros (Le silence de Sibel), Golshifteh Farahani (Un diván en Túnez) y Tahar Rahim (El pasado).
-Buena dirección, guion y música.
-Que muestra esa oscura e irracional faceta humana, pero también una más luminosa (y también irracional en ocasiones).
-Que es cine valiente.
LO PEOR:
-Le falta la fuerza y el impacto de sus dos filmes precedentes.
Otras pelis de Ducournau:


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