24 diciembre 2015

Suiiki, de Yuki Urushibara

Chinami es una estudiante de instituto miembro del club de natación que no puede nadar debido a la terrible sequía. Un día sufre un desmayo durante el entrenamiento y se despierta en una apartada aldea donde llueve todo el rato, allí conoce a Sumio y a su padre, los únicos habitantes del lugar.

Yuki Urushibara me encandiló con su estilo intimista y sencillo en Mushi-shi, por lo que cuando me enteré de que iban a publicar otra obra suya tras tanto tiempo, me llevé una pequeña alegría y tuve la certeza que tenía que comprármela aun sin tener idea de qué iba.

Una vez leídos los dos tomos de los que consta la obra, da gusto comprobar que Urushibara sigue la misma línea, apuesta por el intimismo y, en esta caso, también hace uso de la nostalgia para contarnos una historia que, aunque ambientada en la época actual, no abandona la fantasía que tan bien cultivó en Mushi-shi. En este caso no hay “mushis” o “insectos”, pero sí espíritus y dos realidades por las que la protagonista de la historia vive sus peripecias, pudiéndose considerar una historia de viaje iniciático, de descubrimiento y, también, un canto de amor a una forma de vivir más sencilla y, probablemente, auténtica, a la par que un llamamiento a no olvidar lo que hemos enterrado (algunos, literalmente, vendido) para seguir (o para procurarnos) el acelerado estilo de vida actual. Estamos, por tanto, ante un tipo de obra que no encandila masivamente a los lectores, de ahí que sea aún más preciada su publicación.

En cuanto al dibujo, el estilo de Urushibara mantiene el trazo de líneas finas,  un poco “sucio”, pero con gusto por los detalles, sobre todo a la hora de dibujar los ambientes hogareños pretéritos y los entornos idílicos y realistas. En Mushi-shi se le podía echar en cara que había personajes que se parecían mucho (o sea, de tener un estilo homogéneo), aquí no es así al tratarse de familiares (por lo cual, es lógico que se parezcan). Personalmente tiene un estilo que me atrajo desde el primer momento.

Milky Way Ediciones se ha atrevido a publicar los dos tomos, el primero de 246 páginas y el segundo 237 páginas, en una edición cuidada, con sobrecubiertas y buena impresión y papel (me gusta el detalle de las onomatopeyas en japonés pero con una traducción al lado en tamaño muy pequeño), además se agradecen esas 4 páginas en color del primer volumen. El precio es de 8 euros la unidad.

Suiiki consigue que nos sintamos en esa aldea apartada, que nos embargue la nostalgia por una vida que no hemos vivido, por un río sin barreras lleno de vida, por bañarnos sin miedo en sus aguas, por los bosques que lo rodean. Un plato que no es para todos los gustos, pero que por ello no deja de ser exquisito.


LO MEJOR:
-La sensibilidad con la que está contada la historia, ese gusto por los detalles y las cosas sencillas.
-El dibujo.
-Que Milky Way Ediciones se haya arriesgado a publicarla y, además, con una buena edición.

LO PEOR:
-Al final, uno de los personajes reflexiona que la presa salva a dos de los protagonistas. Lo que parece no pensar es que en caso de que no existiera, probablemente, nunca habrían estado en la situación que les puso en peligro.

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