Prólogo
No sé si porque tuve un trauma infantil por no poder tener una Mega Drive (ni ninguna otra videoconsola salvo una maquinita de Tetris y una imitación de Game & Watch), o porque desde Hobby Consolas le dedicaban bonitas palabras, lo cierto es que en su momento tenía muy claro que iba a comprarme una Dreamcast, y bien que lo hice en cuanto pude. Y una vez en mis manos la maravillosa máquina gris de Sega, tarde o temprano tenía que caer también uno de los juegos que tan bien ponía la mencionada revista, así como otras publicaciones de la época, como La revista oficial Dreamcast o DreamPlanet. Ese juego era, obviamente, Shenmue.
