12 abril 2026

Feria del Cómic de Madrid 2026

Después del éxito de la pasada y primera edición, la Feria del Cómic de Madrid regresó con ganas de repetir el logro; un servidor y acompañante también regresamos con el firme propósito de disfrutar del evento y de resistirse a la tentación todo lo que fuera posible.

Celebrada entre el 26 y el 29 de marzo, el lugar elegido fue de nuevo el emblemático Matadero, donde volvieron a ubicar las casetas en la Plaza Matadero, habiendo un número mayor de estas, llegando a 60 (numeraron de forma distinta a la anterior edición, por lo que el número real de casetas, a mi juicio, no debió variar en exceso) y, por lo tanto, más probabilidades de pecar.

Sábado y domingo fueron los días en los que nos acercamos a la Feria, y para los cuales me hice un cuadrante con las firmas que me interesaban conseguir. En esta ocasión fui menos ambicioso, pero tampoco descartaba obtener alguna más en caso de que se diera la oportunidad.
28 de marzo, sábado
La primera posible dedicatoria del día era a las 12 del mediodía, por lo que madrugamos un poco (para ser fin de semana) y desayunamos por el camino. Al llegar al recinto lo primero que nos llamó la atención es que la caseta de los fanzines no estaba en el centro, lo cual ya se vio en 2025 que no era una buena idea dado que no ayudaba al paso y sí a generar aglomeraciones. Tras este primer y aprobador vistazo, nos acercamos a la caseta 41-42, donde primero pregunté si tenían un ejemplar de Iron Shoes y, después, cómo procedían con el turno de las firmas. La primera cuestión fue negativa (y, hago destripe, ninguna caseta del evento tenía el tebeo publicado por cARTEm) y la segunda por orden de llegada. Tras ello debimos volver sobre nuestros pasos para preguntar en Astiberri sobre las dedicatorias de Miguel Brieva, la cual era a la 13 horas, sorprendiéndome cuando me dieron un minúsculo papelito con las siglas M. B. y el número 1. Después de ello, nos dedicamos a cotillear el material que había en los puestos, poniéndonos los dientes largos por la cantidad y variedad de tebeos (aun habiendo ciertas obras que, lógicamente, se repetían, en todos se podía ver algo diferente).

Cuando se acercó la hora, y sin habernos dado tiempo a ver todo, regresamos a la segunda caseta y tomamos posiciones a la espera de Brieva, al que le pedí que me dedicará su historieta de la antología Ecotopías y, aprovechando el momento, adquirí Se busca un futuro posible en el que desear vivir para que también me la adornara con su arte. Además, le comenté que La espiral de Andévora, su relato corto para la mencionada recopilación, pedía más páginas, a lo que me respondió dándome una alegría al confirmarme que estaba trabajando en ello.

Tras la firma, y aunque íbamos algo tarde, nos acercamos al auditorio de la Casa del Lector para asistir a la charla El viaje hacia la memoria, donde Antonio Altarriba, Marta Kayser y César Sebastián, con la mediación de Edu Bravo, departían sobre la traslación a las viñetas de historias que partían de la familia o de hechos históricos recientes, y la importancia de sacarlos a la luz tras muchos años de oscurantismo y muchos intereses, especialmente por parte del régimen franquista y sus herederos, de que caigan en el olvido. Muy amena e interesante, daban ganas de comprar las obras de los tres contertulios.
Respecto a las casetas y los cómics que ofrecían, como ya adelanté, me agradó no solo la variedad, sino que no pocos (de hecho algunas librerías que acudieron estaban especializadas en ello) versaban alrededor de la memoria (y no solo de Paco Roca), temas sociales y medioambientales, con bastante ensayo en cómic. Resultaba complicado elegir.

Una vez comidos en un restaurante de la zona, hicimos tiempo explorando hasta que se acercó el momento de que Kenny Ruiz firmara en la caseta de Akira Cómics. Allí nos enteramos, por boca del autor de Dos Espadas, que los españoles somos unos lectores muy exigentes, que hasta que no salen sus historietas por acá no se fía del nivel de calidad de las mismas. Y eso venía a cuento de su manga de Star Wars, el cual calcula que podría empezar a salir en España a finales de año o para 2027. El dibujante nacido en Alicante pero con alma granadina, con su habitual simpatía, me dedicó los dos últimos números de Team Phoenix y, velozmente, me despedí para dirigirme a la caseta 41 para que Adrián Bonilla me dedicara el segundo y último tomo de Alkaios.

Precisamente mientras hacía cola (que, sorprendentemente, otra vez fuimos los primeros) me llevé una alegría al tropezarse conmigo (ya que yo no lo vi) el bueno de Santiago Bobillo, ilustre autor de Caballero de Castilla. Platicamos brevemente y me mostró feliz el ensayo sobre Pokémon que estaba degustando y que le habían firmado (libro que, siempre que veo, pienso que, dado su título, versa sobre Pikmin).

Una vez nos despedimos de Bonilla (y su bonita chapa de Mortadelo y Filemón), el cual hizo una bella dedicatoria en su voluminoso tebeo, fuimos presurosos al auditorio donde Kenny, junto a Akira Pantsu y Lolita Aldea, nos hablarían del sueño de trabajar para publicar en Japón, de lo exigentes que son y del reto que supone. Una charla tan amena como ilustradora que sirvió como punto y final a la jornada.
29 de marzo, domingo
El sábado noche acabamos yendo a un centro comercial cercano donde los hados quisieron que tuvieran un ejemplar de Iron Shoes, por lo que el domingo teníamos una cita en la caseta de Nuevo Nueve con Andrés Garrido. El dibujante madrileño llegó tarde al tener un despiste con el cambio de hora, rato que aprovechó mi compañera para coger número para la firma de Darío Adanti (el número 1 otra vez) y yo para sacar el álbum de la mochila y dejar claras señales que estaba en cabeza de la fila que se iba formando tras de mí.

Una vez conseguida la rúbrica con dibujito, echamos otra ojeada a los puestos mientras hacíamos tiempo para Adanti, el cual llegó puntual a la caseta de Astiberri. Nos sorprendió que se acordara de que fuimos asistentes al taller de Ecotopías de la primera edición de la Feria, aunque teniendo en cuenta que fuimos cuatro personas tampoco resulta tan raro. Al igual que con Brieva, le comenté la posibilidad de alargar su historieta, idea que no pareció desagradarle pero que no vio como materializable ni a corto ni a medio plazo. Casualmente, uno de los asistentes al mencionado taller, y antiguo y apreciado compañero de curro, estaba en la fila y me saludó (yo no lo vi... los tebeos me ciegan) nada más despedirnos del simpático autor argentino. Presumí de dedicatoria, platicamos un rato y nos dirigimos a la Casa del Lector con la intención de ver la expo de la BD Belga, pero no tendríamos esa suerte hasta pasadas las cuatro de la tarde, pues habían cerrado.

Aprovechando el descuento del evento, se nos ocurrió comprarles regalos a los sobrinos, acordándome de un par de tebeos reseñados por Santiago Bobillo. Estaba seguro que los había visto, pero la memoria me jugó una mala pasada y tuvimos que recorrernos casi la totalidad de los puestos hasta al fin encontrarlos... pero eso no fue hasta la tarde, después de comer y disfrutar de la exposición y en una última y desesperada tentativa. 
Antes de la muestra había un pequeño homenaje a Francisco Ibáñez y, más concretamente, a su creación más famosa, con un precioso diorama y un par de textos sobre el dibujante y su extensa y exitosa carrera. La exposición en sí recogía una selección de reproducciones a gran tamaño de los cómics belgas más emblemáticos, muchos desconocidos para un servidor, además de una breve descripción de los mismos y datos de sus autores. En la primera planta, ajena al evento, había un espacio dedicado a Gloria Fuertes, su obra y su vida, que aprovechamos y miramos también.

Una vez terminamos de ver las muestras, hice mis dos últimas compras personales y, como adelanté, agotamos lo que nos quedaba de paciencia para buscar y adquirir futuros regalos (que siempre pasan un control de calidad previa entrega... o sea, me los leo al menos yo), y con ello dimos por finalizada la Feria.


Conclusiones
¿Qué se espera de cualquier secuela? Más y mejor. Y eso es lo que ha ofrecido la segunda edición de la Feria del Cómic de Madrid. Más casetas, muchas firmas (no sé si más, igual o menos), variedad de talleres para grandes y pequeños, charlas la mar de interesantes (me habría gustado asistir a alguna más), proyecciones y, es mi impresión al menos, colas menos kilométricas y menos aglomeraciones a pesar del aumento de puestos, gracias a una mejor distribución de los mismos. También hubo un concurso de cosplay pero no vi a muchas personas disfrazadas.
 
En definitiva, un evento donde se respira amor por los tebeos, donde disfrutar de los mismos y del contacto con las autoras y autores. Esperamos poder acudir con la misma ilusión (o más) en 2027.

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