Leyendo su título y sabiendo, someramente, de qué iba, ya imaginaba que Palestina 36 (Palestine 36, 2025) me afectaría en mayor o menor medida y, efectivamente, no me equivoqué.
La existencia de esta cuarta película de Annemarie Jacir (Invitación de boda), la primera directora palestina (que también escribe el libreto) en dirigir un largometraje, es ya de por sí un pequeño milagro. Lo es que desde la ocupada tierra palestina (aun siendo desde el exilio y con el apoyo de otras siete naciones), y con la situación límite que padecen desde hace tres años, emerjan proyectos y además sean ambiciosos como es el caso. La realizadora construye un drama histórico, de nutrido e internacional reparto, situándonos en el momento en el que el Imperio Británico promete un país para los judíos y estos, atosigados por la persecución a los que les someten en Alemania y otras países europeos, emprenden el éxodo a Palestina ocupando poco a poco, con el inestimable apoyo británico, más territorio y expulsando a su vez a la población local (y no solo de sus tierras).





