Cuenta la historia de Amélie, una niña que nació con una particularidad y cómo descubre el mundo a la par que a sí misma.
Little Amélie (Amélie et la Métaphysique des tubes, 2025) es una de esas películas que deseaba ver tan solo habiendo visto su colorido cartel, tenía claro que era muy probable que me gustara a pesar de no tener una mínima idea de su historia ni haber leído nada de la novela en la que se basa, Metafísica de los tubos de Amélie Nothomb.
Dirigida por Mailys Vallade y Liane-cho Han (que también coescriben el libreto junto a otras cuatro manos), lo primero que llama la atención de esta coproducción francobelga son sus vistosos colores y el poco habitual estilo de animación escogido, que prescinde de los característicos "bordes" negros (o, el menos común, marrón) de los dibujos animados, carecen de esos trazos que pueden dar mucha personalidad a personajes y entornos (me viene a la cabeza la llamativa estética de Guardianes de la noche: Tren infinito y el resto del anime que adapta el manga de Koyoharu Goutoge). Una elección artística que, por otra parte, da una particular personalidad a una historia muy inusual, que desde el primer fotograma, aunque no seamos conscientes del todo de ello, nos invita a mirar con la mirada (como bien define al inicio del film) de una niña.
Entendemos este hecho en un concreto momento que, además, me parece una de las secuencias si no más hermosas sí más transcendentales de la película, haciéndonos sentir no tanto como observadores sino que estimula un atávico recuerdo del despertar de nuestra consciencia. Una epifanía que no será la última, pues junto a esa niña que puede ser tan adorable como egoísta sufrimos al menos otras dos revelaciones en otras dos secuencias memorables, donde se plantean cuestiones que no solamente nos asaltaron durante la infancia, sino que recorren toda nuestra existencia, que nos hacen pasar del yo al nosotros, del egocentrismo al entender que el mundo no gira sobre nosotros sino que nosotros giramos con el mundo.
Puede parecer que Little Amélie sea un filme de animación dirigido a niños, pero a mi modo de ver va dirigido a aquellos que hace tiempo que dejamos de serlo. Es una obra que se une a otras grandes como Momo o El Principito, que nos hace no solo descifrar lo que significa vivir la infancia (aquí en su tramo más tierno y primerizo) sino que nos hace recordarla y sentirla.
Little Amélie (Amélie et la Métaphysique des tubes, 2025) es una de esas películas que deseaba ver tan solo habiendo visto su colorido cartel, tenía claro que era muy probable que me gustara a pesar de no tener una mínima idea de su historia ni haber leído nada de la novela en la que se basa, Metafísica de los tubos de Amélie Nothomb.
Dirigida por Mailys Vallade y Liane-cho Han (que también coescriben el libreto junto a otras cuatro manos), lo primero que llama la atención de esta coproducción francobelga son sus vistosos colores y el poco habitual estilo de animación escogido, que prescinde de los característicos "bordes" negros (o, el menos común, marrón) de los dibujos animados, carecen de esos trazos que pueden dar mucha personalidad a personajes y entornos (me viene a la cabeza la llamativa estética de Guardianes de la noche: Tren infinito y el resto del anime que adapta el manga de Koyoharu Goutoge). Una elección artística que, por otra parte, da una particular personalidad a una historia muy inusual, que desde el primer fotograma, aunque no seamos conscientes del todo de ello, nos invita a mirar con la mirada (como bien define al inicio del film) de una niña.
Entendemos este hecho en un concreto momento que, además, me parece una de las secuencias si no más hermosas sí más transcendentales de la película, haciéndonos sentir no tanto como observadores sino que estimula un atávico recuerdo del despertar de nuestra consciencia. Una epifanía que no será la última, pues junto a esa niña que puede ser tan adorable como egoísta sufrimos al menos otras dos revelaciones en otras dos secuencias memorables, donde se plantean cuestiones que no solamente nos asaltaron durante la infancia, sino que recorren toda nuestra existencia, que nos hacen pasar del yo al nosotros, del egocentrismo al entender que el mundo no gira sobre nosotros sino que nosotros giramos con el mundo.
Puede parecer que Little Amélie sea un filme de animación dirigido a niños, pero a mi modo de ver va dirigido a aquellos que hace tiempo que dejamos de serlo. Es una obra que se une a otras grandes como Momo o El Principito, que nos hace no solo descifrar lo que significa vivir la infancia (aquí en su tramo más tierno y primerizo) sino que nos hace recordarla y sentirla.
LO MEJOR:
-Toda la película. Realmente es magnífica, tanto la historia como su plano estético.
-Hay tres momentos especialmente impactantes a mi entender, o más bien cinco: la rabieta de la comunicación, el dulce descubrimiento, el conocimiento de la mortalidad, la escena de la playa y la aceptación de que todo es transitorio.
-La banda sonora también es preciosa.
LO PEOR:
-Nada.
¿Quién debería verla?
Quien no haya olvidado por completo que una vez fue niño... o quien desee recordarlo.
-Toda la película. Realmente es magnífica, tanto la historia como su plano estético.
-Hay tres momentos especialmente impactantes a mi entender, o más bien cinco: la rabieta de la comunicación, el dulce descubrimiento, el conocimiento de la mortalidad, la escena de la playa y la aceptación de que todo es transitorio.
-La banda sonora también es preciosa.
LO PEOR:
-Nada.
¿Quién debería verla?
Quien no haya olvidado por completo que una vez fue niño... o quien desee recordarlo.
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