05 enero 2017

Zootrópolis

 
Hopps es una conejita de campo que desde muy pequeña, y en contra de lo que piensan sus asustadizos padres, tiene el sueño de ser policía, la primera coneja policía, y vivir en la gran Zootrópolis, el lugar donde depredadores y presas viven en armonía y donde cada uno puede ser lo que desee. Pero aunque el sueño sea muy bonito, al final se acaba topando con la realidad, consiguiendo, en efecto, ser la primera coneja policía, pero siendo relegada por sus superiores a una simple controladora de parquímetros. Pero Hopps no es una roedora que se rinda tan fácilmente, aprovechando la primera oportunidad que le sale al paso para investigar un importante caso de desapariciones, eso sí, tiene 48 horas para resolverlo.

Dirigida por Byron Howard y Rich Moore, y escrita por Jared Bush (que también co-dirige) y Phil Johnston, Zootrópolis (Zootopia, 2016) es, básicamente, una buddy movie, una cinta de compañeros, en principio unidos por motivos de fuerza mayor, para terminar siendo grandes amigos.

Y la cinta del co-realizador de Enredados y del director de ¡Rompe Ralph! sigue el esquema fielmente, teniendo a una protagonista novata y un tanto ingenua en inicio, y a su compañero, que se gana la vida con “chanchullos” de todo tipo; la primera tiene un tiempo limitado para resolver un caso muy importante si no quiere ver sus patitas en la calle, y el segundo también tiene mucho que perder si no acepta echarle una pata... En esto de la pata es lo que podríamos decir que marca la diferencia, ya que los protagonistas son animales antropomorfos, esto es, con características humanas (andar erguidos y vestidos, capacidad de raciocinio -aunque esto último está por demostrar en muchos humanos-), como el clásico Robin Hood, que es el film que han tomado como referencia sus creadores.
Aunque aquí el grueso de la acción se desarrolla en una gran metrópoli plagada de detalles (como que la ciudad esté dividida en hábitats residenciales, más una zona, el centro, que se puede considerar común) y de todo tipo de especies, desde los elefantes más grandes hasta los roedores más pequeños, que tienen su propia ciudad dentro de la ciudad. Es quizá este mensaje, que ronda durante toda la cinta, de convivencia entre animales de todo tipo, así como el hecho de no prejuzgar o aplicar estereotipos, uno de los puntos fuertes de la película, sobre todo porque está perfectamente integrado en la trama, que no sorprende pero mantiene un buen nivel de entretenimiento.

En efecto, la historia no es de esas que hacen mella, no es original y tampoco es que aporte nada, aunque durante su transcurso hay algunos puntos (como referencias a recientes megaéxitos musicales de la factoría Disney) que casi se pueden considerar autocríticos (o simples chistes internos), por lo que no deja de sorprenderme las notas que alcanza esta misma cinta u otros éxitos como Big Hero 6. Que sí, son ideales para ver en familia y pasar un rato divertido, pero están lejos de ser grandes obras. Eso sí, como era de esperar, técnicamente luce muy bien (aunque tampoco sorprende), teniendo multitud de detalles y un mundo con su propia lógica, con escenarios bastante variados (desde ambiente rural, pasando por la gran urbe y hasta entornos selváticos), así como animalejos con todo tipo de piel y pelaje (como las esponjosas ovejas).

En definitiva, Zootrópolis es una entretenida cinta que mezcla acción, aventuras y humor, con referencias a grandes películas como El padrino, pero que tampoco aporta nada ni sorprende. Un digno entretenimiento.


LO MEJOR:
-Es un film muy correcto en todos sus apartados.
-La pareja protagonista.
-El mensaje de convivencia entre seres diferentes.

LO PEOR:
-A pesar de la enorme lista de personas que han intervenido en crear su historia, no han conseguido crear algo nuevo.

¿Quién debería verla?
Si te gustan las buddy movies seguro que esta te divierte, así como todo aquel que no se pierda ninguna película de animación.

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