28 marzo 2013

Blancanieves

The Artist cautivó a medio mundo y triunfó en los Oscars con una historia de ascenso, caída y redención, el encanto del blanco y negro y el hecho de ser muda; pero antes de que eso pasara se estaba gestando otro film que también mira atrás en la forma de contar historias, remontándose a los inicios del séptimo arte. Esa película es Blancanieves (ídem, 2012) versión muy libre del famoso (y muy versionado) cuento de los hermanos Grimm.

Dirigida y escrita por Pablo Berger, el muy alabado realizador de Torremolinos 73, Blancanieves tuvo una magnífica acogida en el pasado Festival de San Sebastián, donde se llevó el premio especial del jurado y el premio a mejor actriz para su protagonista. Y ambos premios, a mi juicio, son merecidos, el segundo porque Macarena García ha sabido darle al personaje ese punto de inocencia y valentía, y el primero porque que se produzca en España una película tan arriesgada ocurre muy de vez en cuando, y porque desde luego el resultado final es de calidad.
A Blancanieves no le falta encanto, ese encanto que solo tienen los filmes mudos clásicos, esa ingenuidad, alegría y emoción que se consiguen con gestos, unos pocos rótulos y una música muy taurina; pero también es cierto que si uno no se mete de lleno desde el principio en ese mundo de cortijos, toros y flamenco es fácil que llegue el tedio. Por eso mismo hay que aplaudir la osadía de Berger, lo más fácil era hacer el cuento tal y como lo conocemos todos, sin embargo al optar por adaptarlo a una idiosincrasia como la andaluza más profunda, “pasada de moda”, las expectativas hacia la historia, aun manteniéndose el núcleo, son más bien un interrogante que sorprenderá a muchos y a otros tantos con seguridad les causará repulsión. En mi caso sentí curiosidad, fue lo que me movió a ir a un cine y sumergirme en una Andalucía que quizás siga existiendo en algunos pueblos perdidos, y Blancanieves me engatusó casi en todo momento, pero también es cierto que hubo otros en los que me provocó desinterés, sobre todo debido a que el mundo del toreo no me atrae lo más mínimo.
Maribel Verdú (Y tu mamá también), Ángela Molina (El hombre que supo amar) e Imma Cuesta (Grupo 7) son los tres rostros más conocidos del elenco, la primera interpretando a la pérfida madrastra, cosa que hace muy bien, la segunda dando vida a la abuela de Carmencita y la tercera a la madre de la misma; mientras que a Blancanieves/Carmencita les dan vida la pequeña Sofía Oria (Invasor), que está fantástica la chiquilla, y la mencionada Macarena García (en el que es su primer papel cinematográfico, pero que ha participados en varias series, como la longeva Hospital Central). Como el brazo derecho de la madrastra está Pere Ponce (Marujas asesinas), José María Pou (Goya en Burdeos) es una especie de Mefistófeles, y, cómo no, también están los enanitos, que como son muchos prefiero no nombrarlos.

Blancanieves es una película muy osada, con cuyo personaje protagonista en su etapa infantil y adulta se simpatiza muy fácilmente, y cuyo desarrollo, aunque con baches, fluye bien hasta un final que te deja con la “cosa” de saber qué ocurre después. Interesante.
LO MEJOR:
-La vitalidad de la protagonista (en su dos versiones, pequeña y jovenzuela), y el reparto en su conjunto.
-Que es un film muy valiente, hecho con muchas ganas y talento.

LO PEOR:
-Que durante el rodaje mataran a varios toros de forma subrepticia (es ilegal hacer daño a un animal para rodar una película o un anuncio, y no hablemos ya de ético).
-En ciertos momentos pierde interés.
-Los toros, el flamenqueo y demás pueden echar para atrás a mucha gente.

¿Quién debería verla?
Si te gusta el cine mudo, si eres aficionado a los toros, o simplemente te atraen las películas diferentes.

¿Y quién no?
Quien busque otra The Artist.

1 comentario:

Todocinemaniacos dijo...

Buena página la tuya. Te dejo mi nuevo blog, por si quieres echarle un vistazo: http://todocinemaniacos.com.

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