20 enero 2006

El gorrón y ¿diversión?

Ayer fue uno de esos días extraños, fue un buen día, pero pasaron cosas que a uno siempre le hace pensar. Y es que salí de clase hecho polvo, harto de escuchar a un tío durante tres horas consecutivas -las tres primeras- (si al menos explicara bien)...

Pero cuando vino lo bueno fue un poco más tarde, se podría decir que de noche, y es que tras que me aplastaran la cabeza contra la pared mis queridos compañeros (ey, que no me lo tomo a mal... pero algunos deberían tener más cuidado, que al final nos haremos daño) salimos un rato a la calle a charlar y también a beber (la mayoría, en la cual no me incluyo, fue a esto último).

Al principio fue todo normal... sí, en esto incluimos al gorrón de turno:
-Tios, ¿tenéis un vaso? -pregunta el tipo.
-Sí, claro -afirman mis compañeros.
-Cojo uno -dice sonriente el tío. Lo coge y se queda mirando lo que hay por allí-. Quillo, ¿esto que es? -pregunta.
-Es cerveza negra -responde uno.
Después se coge, con toda la cara del mundo, unos cuantos hielos, se los echa en el vaso y espera a que mis amigos se preparen sus respectivos cubatas... y después se prepara uno, y se van tan sonriente...

No eran mis bebidas, pero me entraron unas ganas de meterle una piña sin pelar por el culo, ¿cómo puede tener un tipo tanta cara?

Evidentemente aquí no acaba la historia. Puesto que, tras pasados varios minutos (unos diez, puede que menos), aparece otra vez por allí... pero esta vez ni hace la sutil pregunta: ¿tenéis vasos? No, ahora se coge un vasito y se sirve un cubata...

-¿Qué pasa? -le dice un amigo-. Invitandote a tí mismo.
-Es que el otro (cubata) se lo di a uno -dice tan sonriente.

Una cosa es ser un gorrón, y otra cosa es lo que es ese tío, porque invitar a un amigote con lo que le ha gorroneado a otros... y encima se invita luego otra vez a sí mismo.... y se atreve a decir que es que no tiene dinero, que este fin de semana iba a trabajar y bla bla bla.

Total, que creíamos que nos lo habíamos sacado de encima cuando se fue con su segundo cubata... ¡cuan equivocados estabamos!

Bastante más tarde, cuando ya uno de mis amigos tenía una buena cogorza encima, volvió a aparecer... se acercó sigilosamente a las cervezas negras y... con todo el disimulo que su pequeño cerebro de mosquito alcoholizado podía , cogió una que estaba dentro de una bolsa de hielo, se la paso a la mano apuesta y la oculto tras su cuerpo (apegó la mano a su pierna). Tras ello cogió otra que estaba a un lado, y me pregunto de nuevo que qué era (¿el chaval tiene una memoria pezqueñina?), yo le contesté que cerveza negra, tras ello colocó ésa cerveza en el hielo (es todo un lumbreras). Después me preguntó algo sobre el hielo y se acercó a mí (ocultando la cerveza que seguía teniendo en la mano), me estuvo hablando un rato y yo le contestaba con resignación y rabia, después llegó otro amigo y aún permaneció allí hablando conmigo -cambiándose la cerveza de mano de vez en cuando para ocultarla de ojos indeseables-. Y tras un ratillo se dispuso para la retirada, entonces le dije:

-Quillo, ¿dónde vas con la cerveza? -el tipo se da la vuelta.
-No, es que me la va a dar éste y bla bla, ¿no?
-Mías no son, son de XXX -responde un compañero. Pero XXX estaba borracho, y no le dijo nada, pero mi otro compañero ya le paró los pies, y se fue el tipo... y no volvió el muy gorrón.

Todo un personaje, ¿no creeis?

Otra cosa es la cogorza de mi compañero XXX, tras irnos a nuestras respectivas habitaciones lo tuvimos casi que amordazar para que dejará de hacer idioteces... de verdad, y no es por ofender a mi amigo (él, muy probablemente, va a leer esto) pero es que resultaba patético. Él y cualquiera que se emborrache suelen hacer cosas de lo más patéticas... ¿no se dan cuenta que se quedan con ellos? Que tan solo son unos payasos para el resto de personas que lo rodean y la animan para que hagan más tonterías... por favor, cuidado con la bebida.

¿Eso es divertirse?

Que paséis un buen fin de semana, y bebed con moderación.

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