21 mayo 2020

Baoh: El visitante, de Hirohiko Araki

Un tren negro se dirige a un destino desconocido, en él viajan contra su voluntad Sumire, una niña huérfana con cierta habilidad, y un arma biológica, a la que llaman Baoh, fruto de las investigaciones del doctor Kasuminome. Sumire usará su destreza para escapar de sus captores y acompañará a aquel que llaman Baoh en su huida de las garras de la organización gubernamental Doress, que está dispuesta a hacer lo que sea para recuperar al arma más mortífera y poderosa (tanto médica como militarmente) jamás creada por el hombre.

Es curioso que Araki mencione a Antonio López, pintor con obras hiperrealistas, en el texto final del tomo, ya que Baoh: El visitante tiene muy poco de realista, y también que afirme en dicho texto que hizo la obra con la idea de que todas las técnicas que usasen los personajes “tuviesen sentido desde el punto de vista biológico”. Es cierto que el autor se toma la molestia de explicarnos cómo funcionan los poderes del protagonista a través de ilustraciones y textos tan imaginativos como divertidos (tienen una ingenuidad muy de ciencia ficción pulp), y lógica tienen, pero, obviamente, no brillan por su realismo y ni falta que hace.

Baoh: El visitante es un manga hijo de su tiempo (muy ochentero es una buena descripción), se nota en que es hiperviolento (véase la primera demostración de los poderes de Baoh, que resulta impactante..., no menos que las posteriores), por supuesto en su dibujo, con un Araki que todavía estaba perfilando su estilo, y una historia sencilla pero que cumple bien su cometido. Y es que su estructura es bastante simple, ya que buena parte del desarrollo los protagonistas huyen y se esconden, pero los enemigos siempre terminan encontrándolos e Ikuro se transforma en Baoh, lucha contra el asesino que toque y termina venciéndolo; con cada enfrentamiento el chico va controlando mejor las habilidades, lo que le permite ganar a cada nuevo rival aunque sea más fuerte que el anterior. Podría parecer que la obra se vuelve repetitiva, pero lo cierto es que, curiosamente, va siendo más entretenida a medida que avanza, esto se debe en buena medida a la personalidad de los malvados y, también, a la inclusión de secundarios tan simpáticos como una pareja de ancianos, por no hablar de las nuevas técnicas del héroe protagonista, cada cual con un nombre más rimbombante y un resultado más violento y espectacular.

Me pregunto si esta obra influyó de alguna manera a Yukito Kishiro, y es que mientras la leía y veía a algunos personajes, me recordaron a otros de Gunnm (que es de los 90), aunque también hay otras viñetas que me trajeron a la mente El puño de la Estrella del Norte, aunque puede que solo sea una impresión mía, porque por ver también veo influencias de Osamu Tezuka y, en lo que se refiere a la temática sobre todo (la niña y esos poderes), de Katsuhiro Otomo (e incluso un personaje bien podría ser un homenaje a Dos Caras de Batman). En todo caso, gráficamente es una obra que, a pesar de que a ojos actuales puede ser un poco anticuada, me gusta el estilo. No es un dibujo especialmente detallista, suele prescindir de fondos o dejar solo lo imprescindible, pero la acción está bien mostrada (pero en momentos puntuales, y no siempre en las peleas, puede ser un poco confusa) y el resultado de usar las técnicas es tan delirante como impactante (y ahí sí que cuida Hirohiko Araki cada detalle), además de que ya mostraba el autor cierto gusto por las poses y posturas imposibles, que aportan personalidad y mucha expresividad.

Como resulta lógico Ivrea, que fue la valiente en empezar a publicar JoJo's Bizarre Adventure, es también la que edita este volumen único, obra del mismo autor. Un tomo de unas 400 páginas, dos de ellas a color, muchas páginas llenas de acción y, entre algunos capítulos, y como ya he anotado, hay explicaciones bastante curiosas sobre los poderes del protagonista o incluso sobre la mascota de Sumire, Nozzo; además al final Araki nos cuenta un poco cómo nació el manga, entre otras cosas. El formato es B6, por supuesto tapa blanda (con Ivrea, ya se sabe, algo más blanda que el resto de editoriales) con sobrecubierta y a un precio ajustado de 12 euros.

Baoh: El visitante no es, como afirma el texto de la contraportada, una obra maestra, pero sí es un shônen de acción con mucha violencia, unos personajes carismáticos (sobre todo la niña y los secundarios), mucha técnica de nombre pomposo (lo cual me encanta), y que resulta más entretenida (a la par que espectacular) a medida que se avanza en los capítulos. Seguro que no defrauda a los seguidores del autor y aquellos que busquen un manga de acción.


LO MEJOR:
-Que la historia va creciendo en diversión a medida que se desarrolla.
-Los nombres de las técnicas... y sus impactantes consecuencias.
-Todos los malos tienen un punto extravagante muy divertido.
-Lo que es a mí, el estilo de dibujo ochentero, con un estilo todavía por desarrollar, me mola.

LO PEOR:
-Por poner algo, tras la escapada del tren se me hizo durante un tramo menos entretenido.

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