Jake Sully y su familia siguen viviendo con los Metkayina, ocultándose de la RDA, quienes los siguen buscando con el coronel Quaritch a la cabeza
De lo poquito que leí sobre Avatar: Fuego y ceniza (Avatar: Fire and Ash, 2025) antes de verla lo más recurrente era que es una entrega repetitiva. Con ese temor acudí a la sala (IMAX 3D en el primer visionado, por supuesto), con miedo pero no tanto, ya que tengo confianza en la habilidad de James Cameron por ofrecer siempre buenos espectáculos que lleven la tecnología en torno al arte cinematográfico un paso más allá.
Obviamente, esta tercera parte, como la anterior, ya nos pilla sabiendo lo que podemos esperar y, aun así, nos aguarda más de una sorpresa a aquellos que estamos dispuestos a surcar los cielos de Pandora y sumergirnos, de nuevo, en sus límpidas aguas. La historia empieza justo después de los acontecimientos de El sentido del agua, con Neytiri pasando el duelo como manda la tradición, Lo'ak sintiéndose culpable por la muerte de su hermano y Sully no queriendo hablar del tema y rapiñando de los restos del ballenero todas las armas posibles, con la idea de resistir ante el asedio de la RDA y, especialmente, de su némesis el mencionado coronel Quaritch. Pero las circunstancias les obligarán a iniciar otro viaje y, durante este, conocer a otro temible enemigo.
Decir que Fuego y ceniza es repetitiva es como decir que las secuelas de Rocky o de James Bond lo son, evidentemente tienen cosas en común (es lo que tiene compartir personajes, escenarios y conflictos), pero eso no hace que viendo una ya sobren las demás. Donde se le podría poner alguna pega a Cameron (y Amanda Silver y Rick Jaffa, los coguionistas) es en el último tercio, cuya estructura es similar a la segunda parte, y con todo tiene elementos que hacen que sea interesante de por sí y, sobre todo, que es un despliegue de gozosa acción y, cómo no, un regalo para la vista salpicado de (no pocos) emotivos y emocionantes instantes. De hecho, para mí, son los momentos dramáticos los que marcan la diferencia y hacen que el viaje no sea una simple montaña rusa, son los que dotan de corazón y alma al film y donde se aprecia de veras el trabajo actoral que hay detrás, el pegamento que hace que estas películas tan visualmente alucinantes y espectaculares funcionen.
Empero, antes de alcanzar el clímax, hay toda una serie de aventuras engarzadas por problemas familiares, inquietudes juveniles, tormentosas relaciones paternofiliales, dilemas morales y enfrentamientos varios, con la aparición, como adelantaba dos párrafos atrás, de nuevos actuantes que ponen las cosas más difíciles para los Sully y los clanes Na'vi.
De lo poquito que leí sobre Avatar: Fuego y ceniza (Avatar: Fire and Ash, 2025) antes de verla lo más recurrente era que es una entrega repetitiva. Con ese temor acudí a la sala (IMAX 3D en el primer visionado, por supuesto), con miedo pero no tanto, ya que tengo confianza en la habilidad de James Cameron por ofrecer siempre buenos espectáculos que lleven la tecnología en torno al arte cinematográfico un paso más allá.
Obviamente, esta tercera parte, como la anterior, ya nos pilla sabiendo lo que podemos esperar y, aun así, nos aguarda más de una sorpresa a aquellos que estamos dispuestos a surcar los cielos de Pandora y sumergirnos, de nuevo, en sus límpidas aguas. La historia empieza justo después de los acontecimientos de El sentido del agua, con Neytiri pasando el duelo como manda la tradición, Lo'ak sintiéndose culpable por la muerte de su hermano y Sully no queriendo hablar del tema y rapiñando de los restos del ballenero todas las armas posibles, con la idea de resistir ante el asedio de la RDA y, especialmente, de su némesis el mencionado coronel Quaritch. Pero las circunstancias les obligarán a iniciar otro viaje y, durante este, conocer a otro temible enemigo.
Decir que Fuego y ceniza es repetitiva es como decir que las secuelas de Rocky o de James Bond lo son, evidentemente tienen cosas en común (es lo que tiene compartir personajes, escenarios y conflictos), pero eso no hace que viendo una ya sobren las demás. Donde se le podría poner alguna pega a Cameron (y Amanda Silver y Rick Jaffa, los coguionistas) es en el último tercio, cuya estructura es similar a la segunda parte, y con todo tiene elementos que hacen que sea interesante de por sí y, sobre todo, que es un despliegue de gozosa acción y, cómo no, un regalo para la vista salpicado de (no pocos) emotivos y emocionantes instantes. De hecho, para mí, son los momentos dramáticos los que marcan la diferencia y hacen que el viaje no sea una simple montaña rusa, son los que dotan de corazón y alma al film y donde se aprecia de veras el trabajo actoral que hay detrás, el pegamento que hace que estas películas tan visualmente alucinantes y espectaculares funcionen.
Empero, antes de alcanzar el clímax, hay toda una serie de aventuras engarzadas por problemas familiares, inquietudes juveniles, tormentosas relaciones paternofiliales, dilemas morales y enfrentamientos varios, con la aparición, como adelantaba dos párrafos atrás, de nuevos actuantes que ponen las cosas más difíciles para los Sully y los clanes Na'vi.
Los Mankwang, el Pueblo de la Ceniza, son uno de los grandes atractivos de este tercer episodio que, a diferencia del resto de Na'vi que hemos conocido hasta ahora, son violentos y atacan a otros, especialmente a los comerciantes, ya sea para obtener suministros o para conseguir una mayor influencia y poder. Su líder, Varang (Oona Chaplin), es una guerrera muy violenta, inteligente y ambiciosa, con la útil habilidad de doblegar y conseguir información del enemigo. Es un personaje lleno de oscuridad, repleta de resentimiento hacia Eywa, y de profunda codicia de poder, y quizás por ello resulte tan fascinante, si se le suma la forma de moverse y su diseño, redondea una Na'vi que se sale de los esquemas vistos hasta ahora.
Ella y Quaritch forman un tándem de lo más singular, diríase de admiración mutua aunque la relación nazca de intereses egoístas. Aquí, el arco del rencoroso militar se va cerrando, el cual mantiene con Jake Sully un diálogo en cada una de las ocasiones en las que se enfrentan, habiendo una sutil pero clara evolución del mismo a pesar de que se resiste a abrazar por completo su nueva condición. Pienso que Varang será fundamental en próximas continuaciones para que lo haga.
Obviamente todos hacen su propio viaje, desde Neytiri hasta los hijos, sean naturales o adoptados. Desde Lo'ak, cuya desobediencia y meteduras de pata complican que se gane la confianza de su padre; Kiri y sus preguntas sobre sí misma y la imposibilidad de contactar con la Gran Madre; o Spider, que es un personaje clave y que en torno a él se plantearán ciertas disyuntivas morales importantes, a la par que proseguirá su relación ambivalente con el que fue su progenitor en otra vida.
Algo que me ha llamado la atención es el frecuente uso de la elipsis, con corte directo además, pudiendo pasar entre estos cortes minutos u horas, y a pesar de ello no han podido evitar que el film supere las tres horas de metraje, tiempo que, por otra parte, pasa volando. Otro detalle que me ha gustado es que se muestra un atisbo de la sociedad humana, con la gente apelotonada en torno a su objetivo, captando todo con sus dispositivos. Estaría bien que Cameron mostrara más de esa parte humana, de cómo vende la RDA la colonización de Pandora y cómo la aceptan o la rechazan.
Avatar: Fuego y ceniza es otro gran e inmersivo viaje a Pandora, el más oscuro hasta ahora (tanto por historia como por personajes y, también, porque hay mucho momento nocturno..., o esa es mi impresión), donde conocemos nuevos escenarios y clanes, y donde dos desiguales fuerzas se enfrentan, de nuevo, por la supervivencia. Un espectáculo para gozar en pantalla grande, para disfrutar en el cine.
Ella y Quaritch forman un tándem de lo más singular, diríase de admiración mutua aunque la relación nazca de intereses egoístas. Aquí, el arco del rencoroso militar se va cerrando, el cual mantiene con Jake Sully un diálogo en cada una de las ocasiones en las que se enfrentan, habiendo una sutil pero clara evolución del mismo a pesar de que se resiste a abrazar por completo su nueva condición. Pienso que Varang será fundamental en próximas continuaciones para que lo haga.
Obviamente todos hacen su propio viaje, desde Neytiri hasta los hijos, sean naturales o adoptados. Desde Lo'ak, cuya desobediencia y meteduras de pata complican que se gane la confianza de su padre; Kiri y sus preguntas sobre sí misma y la imposibilidad de contactar con la Gran Madre; o Spider, que es un personaje clave y que en torno a él se plantearán ciertas disyuntivas morales importantes, a la par que proseguirá su relación ambivalente con el que fue su progenitor en otra vida.
Algo que me ha llamado la atención es el frecuente uso de la elipsis, con corte directo además, pudiendo pasar entre estos cortes minutos u horas, y a pesar de ello no han podido evitar que el film supere las tres horas de metraje, tiempo que, por otra parte, pasa volando. Otro detalle que me ha gustado es que se muestra un atisbo de la sociedad humana, con la gente apelotonada en torno a su objetivo, captando todo con sus dispositivos. Estaría bien que Cameron mostrara más de esa parte humana, de cómo vende la RDA la colonización de Pandora y cómo la aceptan o la rechazan.
Avatar: Fuego y ceniza es otro gran e inmersivo viaje a Pandora, el más oscuro hasta ahora (tanto por historia como por personajes y, también, porque hay mucho momento nocturno..., o esa es mi impresión), donde conocemos nuevos escenarios y clanes, y donde dos desiguales fuerzas se enfrentan, de nuevo, por la supervivencia. Un espectáculo para gozar en pantalla grande, para disfrutar en el cine.
LO MEJOR:
-Una buena historia contada con el buen hacer de un gran narrador.
-Pandora se hace más grande y se desvelan cosas más que interesantes.
-Que es un gran espectáculo.
-Que muestra, otra vez, el poder depredador de nuestra especie. ¿Despertará conciencias?
-Una buena historia contada con el buen hacer de un gran narrador.
-Pandora se hace más grande y se desvelan cosas más que interesantes.
-Que es un gran espectáculo.
-Que muestra, otra vez, el poder depredador de nuestra especie. ¿Despertará conciencias?
-Esos momentos puramente pulp tan molones, como cuando Sully regresa montando el gran bicho alado.
-Su escena final emociona especialmente.
-Sus más de tres horas pasan casi como un suspiro.
LO PEOR:
-Alguna que otra inconsistencia, trampas de guion para hacer avanzar la trama más rápida y cómodamente.
-La próxima entrega debería tomar más riesgos para que la franquicia no se estanque.
¿Quién debería verla?
Quien disfrutara de las entregas previas y del buen cine de aventuras y de ci-fi.
¿Y quién no?
Si Pandora nunca te entusiasmó.
Visit Pandora:
-Sus más de tres horas pasan casi como un suspiro.
LO PEOR:
-Alguna que otra inconsistencia, trampas de guion para hacer avanzar la trama más rápida y cómodamente.
-La próxima entrega debería tomar más riesgos para que la franquicia no se estanque.
¿Quién debería verla?
Quien disfrutara de las entregas previas y del buen cine de aventuras y de ci-fi.
¿Y quién no?
Si Pandora nunca te entusiasmó.
Visit Pandora:
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