Zoe vive feliz con su madre Carol, con la que cuida de los animales de la granja, se echa grandes y plácidas siestas en el granero y vive una vida de lo más bucólica y tranquila. Pero un día se tropieza (más bien se accidenta) con Mady, una adolescente como ella, tan como ella que son igualitas. Mady ha escapado del prestigioso Royal Rouse, centro educativo donde convive y estudia la crème de la crème del imperio, y le propone que tome su papel para así disfrutar del lujo y codearse con las élites. La idea entusiasma a Zoe, pero no tarda en apreciar que no todo era tan bonito como imaginaba.
Después del éxito de Corazón de melón, donde las Xian Nu se encargaban del dibujo, estas debieron pensar que la fórmula tenía tirón y posibilidades, por lo que se embarcaron en un proyecto transmedia (pues incluía un juego para móviles) diría que más ambicioso y audaz, y quizás por ello tardaron más de un lustro en darle fin (y un servidor casi una década en leérselo).
Para quien no conozca la obra escrita por Migoto Senchu, la gracia de la misma residía en que, a lo largo de los capítulos, te daba la posibilidad de elegir entre varias opciones para al final, conforme obtuvieras una u otra puntuación, la protagonista terminase en brazos de uno de los candidatos. Una especie de "elige tu propia aventura" pero cuyo objetivo era emparejar a los personajes principales. Chan Prin tiene ese mismo planteamiento, solo que mejorado, más libre y menos conservadora, siendo mucho más gamberra en general y haciendo un profuso uso del humor más caricaturesco.
La premisa de la que parte ha sido ampliamente usada, tanto en la literatura hasta en el cine (y seguro que en el cómic, aunque no me vengan ejemplos a la memoria), pero las Xian Nu saben imprimirle su propia personalidad desde el principio, especialmente gracias a dos protagonistas (bueno, en realidad es en Zoe donde se centra la historia) que no podían ser más diferentes entre sí. Por un lado Zoe, una chica que se ha criado en el campo y tiene una personalidad alegre y espontánea, y por otro Madeleine, acostumbrada al lujo, a ser el centro de atención, de carácter altivo e irascible. (A pesar de dicho contraste la primera es lo suficientemente ingenua como para creer que puede hacerse pasar por Mady fácilmente.)
Después del éxito de Corazón de melón, donde las Xian Nu se encargaban del dibujo, estas debieron pensar que la fórmula tenía tirón y posibilidades, por lo que se embarcaron en un proyecto transmedia (pues incluía un juego para móviles) diría que más ambicioso y audaz, y quizás por ello tardaron más de un lustro en darle fin (y un servidor casi una década en leérselo).
Para quien no conozca la obra escrita por Migoto Senchu, la gracia de la misma residía en que, a lo largo de los capítulos, te daba la posibilidad de elegir entre varias opciones para al final, conforme obtuvieras una u otra puntuación, la protagonista terminase en brazos de uno de los candidatos. Una especie de "elige tu propia aventura" pero cuyo objetivo era emparejar a los personajes principales. Chan Prin tiene ese mismo planteamiento, solo que mejorado, más libre y menos conservadora, siendo mucho más gamberra en general y haciendo un profuso uso del humor más caricaturesco.
La premisa de la que parte ha sido ampliamente usada, tanto en la literatura hasta en el cine (y seguro que en el cómic, aunque no me vengan ejemplos a la memoria), pero las Xian Nu saben imprimirle su propia personalidad desde el principio, especialmente gracias a dos protagonistas (bueno, en realidad es en Zoe donde se centra la historia) que no podían ser más diferentes entre sí. Por un lado Zoe, una chica que se ha criado en el campo y tiene una personalidad alegre y espontánea, y por otro Madeleine, acostumbrada al lujo, a ser el centro de atención, de carácter altivo e irascible. (A pesar de dicho contraste la primera es lo suficientemente ingenua como para creer que puede hacerse pasar por Mady fácilmente.)
El primer tomo es todo un festín del humor gracias al choque cultural continuo que sufre Zoe, sus reacciones son tan exageradas (la habilidad de Irene de dibujar caretos es verdaderamente extraordinaria), ya sea por el asombro inicial al ir descubriendo el lujoso instituto o a la babosidad de sus expresiones al ver a su querido e idealizado Drake, que logran que surja la carcajada fácilmente. Pero Chan Prin no es solo un tebeo humorístico, al final de este primer número se empieza a vislumbrar cierta oscuridad en la historia, y a partir del segundo esta va en aumento. A la par que conocemos a los personajes (incluyendo a la propia Mady, aunque sea a través de otros) brotan los dramas, se va desvelando el pasado y los traumas, y mostrando, poco a poco, los malvados.
Algo que también es destacable es la psicología de los personajes, se nota que Laura, la guionista, lo ha trabajado mucho, aportando rasgos distintivos a cada uno de ellos, creándoles un trasfondo. No todos son igual de complejos, Mady, por ejemplo, es de lo más retorcida, mientras que Indira o Volker (por poner dos ejemplos) son más simples al tener un recorrido vital menos turbulento. Además, también es evidente la preocupación de las autoras por crear relaciones sanas y evitar romantizar las tóxicas, de hecho una base fundamental de Chan Prin es la curación de ciertos traumas, siendo los desenlaces un esfuerzo común para salir de la espiral de autodestrucción en el que está inmerso cierto personaje.
Y hablando de los finales, si ya de por sí es complicado establecer diferentes elecciones a lo largo de la historia que sirvan para llegar a uno u a otro, lo es más crearlos y que sean coherentes entre sí y que no se hagan repetitivos. Lo sencillo habría sido escribir un mismo final cambiando a los personajes intervinientes y un par de detalles ornamentales. En vez de ello las Xian Nu (con Laura a la cabeza en este caso) han tejido una red entre los desenlaces, donde no se repite (o no se hace repetitiva al menos) información relevante y sí que cada uno aporta pasajes o relatos que rellenan huecos y hacen crecer las tramas. Quizás debido a ello los dos primeros, los correspondientes a Indira y Volker, son los menos interesantes. El de la primera es épico pero no me terminó de engatusar, puede que porque necesitara deja demasiadas cuestiones en el aire; mientras que el segundo, aunque no empieza mal, se convierte en un festival del absurdo que me agotó por saturación, luego mejora pero igualmente no logró quitarme las sensaciones agridulces.
Otro cantar es el sexto y último tomo y sus dos, y definitivos, finales. Denis es, junto con Mady, uno de los personajes más repelentes, pero a diferencia de esta, que es toda oscuridad, tiene una vis cómica que sí que cae simpática, por lo que su soberbia se ve amortiguada por su descarada jovialidad. Ese es uno de los puntos positivos, carece de la épica del de Indira y el humor desatado del de Volker, apostando por ser un desenlace más dialogado pero con mucho sentido del humor, siendo equilibrado en su conjunto; el mayor pero que se le puede poner es la excesiva paciencia que tienen todos con Madeleine. Por otra parte, la elección de Drake también resulta satisfactoria, es más clásica al ser todo un príncipe azul, pero muestra otros puntos de vista y sabe mantener la intensidad y el interés. Lo que me chirría un poco en todas las conclusiones es la tan repentina aceptación del progenitor, que me parece difícil que se dé en tan poco tiempo y tampoco veo que Zoe lo necesite tanto, y en algunos la reconciliación fraternal también es acelerada, no percibiéndose igual el cambio de actitud de Mady en todos.
Algo que también es destacable es la psicología de los personajes, se nota que Laura, la guionista, lo ha trabajado mucho, aportando rasgos distintivos a cada uno de ellos, creándoles un trasfondo. No todos son igual de complejos, Mady, por ejemplo, es de lo más retorcida, mientras que Indira o Volker (por poner dos ejemplos) son más simples al tener un recorrido vital menos turbulento. Además, también es evidente la preocupación de las autoras por crear relaciones sanas y evitar romantizar las tóxicas, de hecho una base fundamental de Chan Prin es la curación de ciertos traumas, siendo los desenlaces un esfuerzo común para salir de la espiral de autodestrucción en el que está inmerso cierto personaje.
Y hablando de los finales, si ya de por sí es complicado establecer diferentes elecciones a lo largo de la historia que sirvan para llegar a uno u a otro, lo es más crearlos y que sean coherentes entre sí y que no se hagan repetitivos. Lo sencillo habría sido escribir un mismo final cambiando a los personajes intervinientes y un par de detalles ornamentales. En vez de ello las Xian Nu (con Laura a la cabeza en este caso) han tejido una red entre los desenlaces, donde no se repite (o no se hace repetitiva al menos) información relevante y sí que cada uno aporta pasajes o relatos que rellenan huecos y hacen crecer las tramas. Quizás debido a ello los dos primeros, los correspondientes a Indira y Volker, son los menos interesantes. El de la primera es épico pero no me terminó de engatusar, puede que porque necesitara deja demasiadas cuestiones en el aire; mientras que el segundo, aunque no empieza mal, se convierte en un festival del absurdo que me agotó por saturación, luego mejora pero igualmente no logró quitarme las sensaciones agridulces.
Otro cantar es el sexto y último tomo y sus dos, y definitivos, finales. Denis es, junto con Mady, uno de los personajes más repelentes, pero a diferencia de esta, que es toda oscuridad, tiene una vis cómica que sí que cae simpática, por lo que su soberbia se ve amortiguada por su descarada jovialidad. Ese es uno de los puntos positivos, carece de la épica del de Indira y el humor desatado del de Volker, apostando por ser un desenlace más dialogado pero con mucho sentido del humor, siendo equilibrado en su conjunto; el mayor pero que se le puede poner es la excesiva paciencia que tienen todos con Madeleine. Por otra parte, la elección de Drake también resulta satisfactoria, es más clásica al ser todo un príncipe azul, pero muestra otros puntos de vista y sabe mantener la intensidad y el interés. Lo que me chirría un poco en todas las conclusiones es la tan repentina aceptación del progenitor, que me parece difícil que se dé en tan poco tiempo y tampoco veo que Zoe lo necesite tanto, y en algunos la reconciliación fraternal también es acelerada, no percibiéndose igual el cambio de actitud de Mady en todos.
Otro aspecto a destacar, en los seis tomos que componen la obra, es el dibujo. El estilo Xian Nu Studio está más depurado que nunca y, además, a lo largo de los volúmenes hay una visible evolución. El diseño de los personajes, además de ser atractivos, refleja bien sus personalidades y son expresivos. Los escenarios y fondos (y estos últimos no son escasos) son detallados, y el vestuario es probable que fuese una pesadilla para las autoras dada la variedad y vistosidad de los mismos, con mucho complemento y abalorio según el momento y personaje. Como nota pseudonegativa, es que en algunas escenas es fácil confundir a Denis y Drake... y, lógicamente, a Zoe y Mady, hecho que se soluciona fijándose bien en el vestuario de cada uno.
Ediciones Babylon fue la valiente editorial en publicar este mangañol no exento de riesgos, especialmente al ser extenso (y extenderse en el tiempo) para los estándares nacionales. Una edición que destaca por su generoso tamaño (21x14,5 cm), ideal para apreciar el excelente dibujo, las llamativas ilustraciones de las sobrecubiertas (aunque la del segundo número el laberinto ocupa un poco de espacio de más según mi punto de vista) y divertidas ilustraciones en blanco y negro para las cubiertas (me encantan ese tipo de detalles). Cada tomo ronda las 200 páginas y la mayoría están salpicados de extras, como los típicos freetalks y fanarts, pero también historias cortas dibujadas por otras autoras que no solo son divertidas sino que aportan puntos de vista diferentes. Las tapas me parecen demasiado rígidas, pero es una buena edición y con un ajustado precio de salida de 7,95€ (excepto el sexto cuyo PVP es de un euro más). Actualmente también hay un pack disponible de la serie completa con un atractivo precio de 35,50€.
Crear una historia con diversas elecciones y cuatro finales no me parece que sea sencillo, es muy fácil caer en la incoherencia o la repetición y Xian Nu Studio no comete ninguno de los dos errores. Es verdad que los dos últimos finales se sienten más completos, pero eso es en parte por la información que aportan los dos primeros, pero, en conjunto, todos son satisfactorios y congruentes con los hechos previos. Chan Prin no solo es la historia de los líos amorosos de una chica de pueblo entre la nobleza, sino que se molesta en construir unos personajes con enjundia y teje unas relaciones entre ellos que evolucionan a la par que los mismos, planteando continuos conflictos, siempre con un humor que va de lo gamberro a lo absurdo. Tan divertido como recomendable.
Ediciones Babylon fue la valiente editorial en publicar este mangañol no exento de riesgos, especialmente al ser extenso (y extenderse en el tiempo) para los estándares nacionales. Una edición que destaca por su generoso tamaño (21x14,5 cm), ideal para apreciar el excelente dibujo, las llamativas ilustraciones de las sobrecubiertas (aunque la del segundo número el laberinto ocupa un poco de espacio de más según mi punto de vista) y divertidas ilustraciones en blanco y negro para las cubiertas (me encantan ese tipo de detalles). Cada tomo ronda las 200 páginas y la mayoría están salpicados de extras, como los típicos freetalks y fanarts, pero también historias cortas dibujadas por otras autoras que no solo son divertidas sino que aportan puntos de vista diferentes. Las tapas me parecen demasiado rígidas, pero es una buena edición y con un ajustado precio de salida de 7,95€ (excepto el sexto cuyo PVP es de un euro más). Actualmente también hay un pack disponible de la serie completa con un atractivo precio de 35,50€.
Crear una historia con diversas elecciones y cuatro finales no me parece que sea sencillo, es muy fácil caer en la incoherencia o la repetición y Xian Nu Studio no comete ninguno de los dos errores. Es verdad que los dos últimos finales se sienten más completos, pero eso es en parte por la información que aportan los dos primeros, pero, en conjunto, todos son satisfactorios y congruentes con los hechos previos. Chan Prin no solo es la historia de los líos amorosos de una chica de pueblo entre la nobleza, sino que se molesta en construir unos personajes con enjundia y teje unas relaciones entre ellos que evolucionan a la par que los mismos, planteando continuos conflictos, siempre con un humor que va de lo gamberro a lo absurdo. Tan divertido como recomendable.
LO MEJOR:
-Buena historia, grandes dosis de humor (rompiendo la cuarta pared a menudo), pero también mucho drama.
-Muy buen dibujo.
-Los personajes, en líneas generales, están cuidados y trabajados.
-Una edición maja, salpicada con extras tan interesantes como divertidos.
LO PEOR:
-El final de Volker se me hizo demasiado absurdo.
-Buena historia, grandes dosis de humor (rompiendo la cuarta pared a menudo), pero también mucho drama.
-Muy buen dibujo.
-Los personajes, en líneas generales, están cuidados y trabajados.
-Una edición maja, salpicada con extras tan interesantes como divertidos.
LO PEOR:
-El final de Volker se me hizo demasiado absurdo.
-Se olvidan un poco de Chanel a medida que se centran en los candidatos, queda algo diluida.
-Algunas cosillas precisan de más recorrido para ganar verosimilitud.
-El tomo 3 se siente encorsetado debido a la propia estructura de elegir las diversas opciones.
-Un servidor no se enteró de la elección del primer tomo hasta terminar el cuarto.
-Algunas cosillas precisan de más recorrido para ganar verosimilitud.
-El tomo 3 se siente encorsetado debido a la propia estructura de elegir las diversas opciones.
-Un servidor no se enteró de la elección del primer tomo hasta terminar el cuarto.
Más tebeos de Xian Nu Studio:
Dedicatoria que me hicieron las autoras (en el primer tomo) en un evento ignoto allá por 2017:





No hay comentarios:
Publicar un comentario