12 enero 2017

La gran estafa americana

Desde el mismo momento que supe que Jennifer Lawrence iba a colaborar en el nuevo trabajo de David O. Russell, tras la estupenda El lado bueno de las cosas, decidí verla sin falta; pero fue cuando aparecieron los primeros carteles, y especialmente el de la mencionada actriz, cuando me dije que era una cita ineludible.

Y aunque su participación en La gran estafa americana (American Hustle, 2013) es en un papel secundario, ciertamente esta chica se ha ganado, a pesar de su juventud, un pequeño hueco en la historia del cine. Su personaje es uno de los más destacados de la película, y estamos hablando de un filme que tiene un gran reparto con unos personajes como mínimo peculiares. Ahí está Christian Bale con un papel totalmente opuesto a su caballero oscuro, tanto en lo que se refiere a nivel psicológico como físico, aunque el protagonista de El maquinista nos tiene acostumbrados a esos cambios físicos no por ello deja de sorprender. Quizá del reparto quien menos cambia respecto a cómo estamos acostumbrados a verla es Amy Adams (Animales nocturnos), y aún así el cambio de registro es notable (y sus escotes dejan poco espacio a la imaginación). El tupé de Jeremy Renner (La llegada) también sorprende, y su papel de político amado por todos también; ciertamente es un personaje entrañable, que uno no se fía mucho de él desde el principio, pero porque parece “demasiado” bueno. El de Bradley Cooper (Sin límites) es un personaje ambicioso, que tiene una alta estima de sí mismo, y unos rizos la mar de monos (impagable la escena casera). En fin, que es un film donde casi todos los personajes tienen una vis cómica sin saberlo.

Si bien la cinta, en conjunto, es divertida, es preciso advertir de que no lo es toda por igual. Comienza con un anticipo, mostrándonos al primer embaucado pero dejándonos con la intriga si caerá en la trampa, para después hacer un flashback que nos contará cómo se conocieron Irving (Bale) y Sydney (Adams) y su historia de amor... Una historia que se hace pesada. ¿Es necesaria? Sí, es importante saber que los protagonistas son dos almas gemelas, que se adoran el uno al otro, pero se podía haber contado en menos tiempo o, al menos, de otra manera, porque las voces en off resultan cansinas e innecesarias en su mayoría. Si vemos a los tortolitos todo acaramelados dentro de una especie de perchero gigante y observamos como se miran, sabemos perfectamente que hay una conexión especial entre ellos, no hace falta que nos lo expliquen. Pero hay que reconocer que, una vez pasado el trago amoroso, la cinta va ganando enteros de forma exponencial, con momentos como la entrevista con el personaje interpretado por Robert De Niro, una escena que logra transmitir toda la tensión del momento.

En definitiva, que a pesar del bache inicial, La gran estafa americana es una película muy recomendable. Tiene un reparto formidable y en estado de gracia, una historia que va ganando a medida que avanza y un final que, aunque resulta un poco abrupto (e inesperado), no es un happy end para todos.


LO MEJOR:
-El estupendo elenco.
-La setentera fotografía, la realización, la música...

LO PEOR:
-Esa historia de amor inicial, con voz en off incluida, se hace pesada tal y como está contada.

¿Quién debería verla?
Solo por el reparto (y sus peinados) ya merece la pena, pero quien guste de historias de estafas y estafadores (como, por ejemplo, Nueve reinas) seguro que disfruta.

¿Y quién no?
Personas poco pacientes (porque hay que serlo para soportar la historia amorosa).

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