21 septiembre 2017

El corredor del laberinto: Las pruebas

Thomas y compañía son acogidos en una especie de fortaleza con amplias sonrisas pero pocas respuestas. Como es habitual el inquieto Thomas se huele que algo no cuadra y termina por descubrir que sus rescatadores no son lo que pretenden aparentar y que el laberinto fue un juego de niños en comparación a lo que les espera en el mundo exterior.

El debut en el largometraje de Wes Ball no me entusiasmó mucho aunque sí que me entretuvo, por lo que El corredor del laberinto: Las pruebas (Maze Runner: The Scorch Trials, 2015) no era un film que esperara con especial interés. No obstante, los avances que tuve la oportunidad de contemplar me generaban una mayor curiosidad que la primera entrega y vaticinaba que podría ser un entretenimiento que no desmereciera.

Y, si bien no es un film que destile originalidad ni especial ingenio, lo cierto es que me sorprendió gratamente su ritmo, varios logrados momentos de tensión y suspense, y un mundo mucho más grande, postapocalíptico, y con varias facciones con fines más o menos contrapuestos pero con un interés común: salvar el pellejo. La diferencia radica en cómo quieren conseguirlo, unos han dejado atrás toda ética, son capaces de sacrificar a quien haga falta, mientras que otros ven que no todo medio es lícito para alcanzar un objetivo. Son a estos últimos a los que los protagonistas buscan durante buena parte de la aventura, dejando atrás a amigos y creando nuevas amistades y enemistades por el camino.

Viaje que tiene poco de iniciático pero en el que descubren mucho sobre CRUEL, lo que pasó en el mundo y sobre ellos mismos, sufriendo de primera mano las consecuencias de “el destello”, el terrible mal que asola a la humanidad, que convierte a las personas en una especie de zombis sedientos de carne y que da pie a algunas secuencias de gran intensidad (sobre todo en la que Thomas y Brenda son perseguidos por tres infectados).

El joven reparto del film precedente se mantiene y se incorporan caras nuevas, como Aidan Gillen (Juego de tronos) cuyo personaje intenta ser cercano y confiable pero se le ve el plumero, Jacob Lofland (Mud) con un personaje que cae bien a pesar de que no sea de muchas palabras, Barry Pepper (Valor de ley), Lili Taylor (Expediente Waren: The Conjuring), y Giancarlo Esposito (Better Call Saul) y Rosa Salazar (La serie Divergente: Insurgente), cuyos personajes tienen una especie de relación paterno-filial.

Las pruebas ha supuesto una pequeña sorpresa para mí, ya que no esperaba que fuera tan entretenida ni con instantes tan intensos. No es un film original ni sorprendente, pero sí honesto y tiene un reparto solvente (aunque algunos, como Thomas Brodie-Sangster, me convencieron más en la primera película). Esperemos que mantengan o aumenten el nivel en los filmes que tengan que venir.


LO MEJOR:
-Que es entretenida de cabo a rabo, con secuencias de notable intensidad.
-Sin ser lo nunca visto, me gusta el mundo postapocalíptico donde se mueven los personajes, sus edificios vacíos y los vastos desiertos.

LO PEOR:
-No aburre pero tampoco sobresale en ningún apartado.

¿Quién debería verla?
Quien disfrutara de la primera parte raro seria que no lo hiciera con esta. Probablemente convenza a aquellos que, al igual que un servidor, no terminaran por quedar del todo contentos.

¿Y quién no?
Quien no tragara el anterior film o quien esté harto de tanta saga juvenil distópica o con pretensiones distópicas

¿Y la tercera?
El estreno de la tercera parte se ha pospuesto más de un año debido a un grave accidente que sufrió el protagonista de la trilogía, Dylan O'Brien. En febrero de 2018 debería llegar a la cartelera.

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