17 junio 2021

Martin Eden

Martin Eden es un inquieto e inteligente marinero que, por casualidad, conoce a Elena, una joven de buena familia de la que se enamora al instante. A partir de ese momento crecerá en él un ansia por ser como la chica y su familia, por lo que, guiado por ella y a la par que intenta sobrevivir, inicia una carrera por aprender que le hará ver el mundo de otra manera.

Dirigida por Pietro Marcello (un cineasta curtido sobre todo en el documental) y escrita por el mismo y Mauricio Brauzi (quien ya escribiera con el realizador Bella y perdida), Martin Eden (ídem, 2019) está basada libremente en la novela homónima de Jack London, historia que no conozco pero que desde ya me resulta de interés, sobre todo porque no me termina de encajar con la imagen que tenía de la literatura del autor de Colmillo blanco (será porque no es que haya leído mucho del mismo).

Siendo sincero, no he terminado de entender Martin Eden, y si no lo he hecho es porque no entiendo a su protagonista en absoluto.

Sin duda se trata, como he indicado arriba, de un hombre inquieto y sumamente inteligente, conocedor de mundo y de las miserias humanas, y ambicioso, que aspira a más, un tanto ingenuamente al principio, y se diría que incluso con un punto esnob bastante repelente. La primera parte de la película se centra en el descubrimiento de Eden de la vida burguesa, de sus refinados modales y su lenguaje, y de su meta de ser como ellos, eso le crea una avidez lectora que alimentará lo que ocurre en la segunda parte, donde tiene un sueño por el que irá en contra del camino que le marcan. Mientras que el último tramo del film se inicia tras una gran elipsis donde la situación del personaje cambia por completo (se nos va explicando el porqué poco a poco), tanto, que uno no sabe si han pasado días, meses o décadas (esta última posibilidad es imposible, dados algunos detalles). Pero lo que a mí al menos me ha dejado un tanto perplejo es el cambio tan grande que se observa en el personaje (incluso mientras escribo estas líneas voy elucubrando cuáles pueden ser los motivos) pues tanto su carácter,  que se torna más agrio y deprimente, como su aspecto físico, son los de una persona muy mayor, exactamente como la de uno de sus mejores amigos, Russ Brissenden. Este cambio tan súbito descoloca al espectador que ya de por sí tampoco es que estuviera del todo colocado dada la forma de ser de Martin Eden y la narrativa misma de la película, repleta de insertos de ensoñaciones.

Un rostro no falta en ninguna (o casi) de las escenas de la película, es el de Luca Marinelli (Le llamaban Jeeg Robot), cuyo gran trabajo se aprecia sobre todo a medida que avanza la historia y, muy especialmente, en el tercio final, donde su transformación  (véase su diatriba ante un entregado público) es total. Si por algo conquista Jessica Cressy (Calibro 9) es por la dulzura de su personaje, Elena, sus primeros planos hipnotizan pero también es cierto que aunque su amor sea sincero nunca parece aceptar del todo al sufrido Martin. Alguien que también es muy importante para el protagonista es el mencionado personaje interpretado por Carlo Cecchi (Belleza robada), un abuelo cínico y amargado que, sin embargo, y visto lo visto, le da buenos consejos a Martin, quizá porque en él ve a su yo joven. Vincenzo Nemolato (Déjate llevar) es Nino, otro buen amigo de Martin, con el que sufrirá un trabajo con él y después alegrías y sinsabores; mientras que, entre otros, Denise Sardisco (La primera Navidad) es Margherita, una joven que también cae rendida a sus pies.

Pues no, Martin Eden no me ha parecido un film "normal". Su protagonista es una persona demasiado intensa como para que lo sea, y solo después de salir de la sala, y también mientras veía los créditos finales, fui comprendiendo algo de lo que le atormentaba. O eso creo.


LO MEJOR:
-Luca Marinelli y Jessica Cressy.
-La ambientación, te traslada completamente a la época, y la música.
-Que a pesar de dejarte descolocado durante buena parte de su metraje termina por dejar poso.

LO PEOR:
-Los problemas al inicio de la proyección.
-Se hace un poco larga.
-El discurso indivualista del protagonista, aunque, como le pasa a algunos personajes, no me lo terminé de creer.

¿Quién debería verla?
Quien quiera ver una película que no le deje indiferente.

¿Por qué?
No puedo sino sentir compasión, a pesar de que tampoco sea una santa, por Elena al final de la película. Quizá porque también es una víctima, una oveja entre lobos.
 
Otro drama con tintes políticos y sociales:

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