La ciencia ficción es uno de los géneros que siempre me han atraído más y de los que más alegrías me he llevado, pero aunque en formato cómic suelo leer a menudo (empero en su mayoría se acercan más a la fantasía) nutro menos mi biblioteca personal de literatura y mi lentitud lectora (por acumulación y otras causas) hace que solo de vez en cuando regrese a él.
Esta antología de relatos de diversa longitud y un par novelas cortas fue publicada por la Editorial Tinturas a principios de 2020 y, probablemente, me la agencié al año siguiente, y a pesar de estar en un puesto privilegiado en mi lista mental de lecturas prioritarias, he tardado lo mío en sacar el hueco pertinente para ello.
De Sergio Mars, su autor, quien recientemente ha publicado La ley del trueno, he reseñado un par de volúmenes y he leído otra recopilación, amén de leer habitualmente su insigne blog. La disonancia de las esferas destaca, a pesar de que en mayor o menor medida todas las historias se pueden enmarcar dentro de la ciencia ficción, por su variedad, pues lo que nos cuenta va desde futuros lejanas al pasado cercano, así como cuentos que inmiscuyen solo a dos personajes a otros que se pueden considerar corales, relatos donde la seriedad impera a otros que destilan ironía o incluso que supuran mucho humor.
El primero de todos, Horror vacui, nos presenta a dos seres tan racionales y serios como pueden ser un par de científicos, que ante una inminente situación fatal sacarán a la luz los asuntos pendientes que tenían enterrados desde hacía mucho tiempo. El estilo y lenguaje utilizados en este cuento de apenas nueve páginas me ha recordado al de una novela decimonónica, quizás por la forma tan civilizada de expresarse de los protagonistas, cosa que contrasta con la forma que tienen, finalmente, de resolver su conflicto.
La siguiente lectura Museion, también es breve y también tiene mucho de humorística gracias a su obcecado protagonista, un empleado de un museo que se afana en recolocar días tras día las figuras de los dioramas que recrean momentos históricos para que sean lo más exactos históricamente hablando, a pesar del empeño de los visitantes en trastocarlos. Una metafórica y ligera lectura inspirada, más que probablemente, por estos tiempos de postverdad en los que nos ha tocado vivir.
La bestia humana de Birkenau cambia de tercio y de tono. El que se centre en campos de concentración nazis y experimentos deja poco hueco para el cachondeo, pero aun siendo un relato que nos narra lo oscura que puede ser el alma humana, a mi juicio incide sobre todo en la esperanza.
Esta antología de relatos de diversa longitud y un par novelas cortas fue publicada por la Editorial Tinturas a principios de 2020 y, probablemente, me la agencié al año siguiente, y a pesar de estar en un puesto privilegiado en mi lista mental de lecturas prioritarias, he tardado lo mío en sacar el hueco pertinente para ello.
De Sergio Mars, su autor, quien recientemente ha publicado La ley del trueno, he reseñado un par de volúmenes y he leído otra recopilación, amén de leer habitualmente su insigne blog. La disonancia de las esferas destaca, a pesar de que en mayor o menor medida todas las historias se pueden enmarcar dentro de la ciencia ficción, por su variedad, pues lo que nos cuenta va desde futuros lejanas al pasado cercano, así como cuentos que inmiscuyen solo a dos personajes a otros que se pueden considerar corales, relatos donde la seriedad impera a otros que destilan ironía o incluso que supuran mucho humor.
El primero de todos, Horror vacui, nos presenta a dos seres tan racionales y serios como pueden ser un par de científicos, que ante una inminente situación fatal sacarán a la luz los asuntos pendientes que tenían enterrados desde hacía mucho tiempo. El estilo y lenguaje utilizados en este cuento de apenas nueve páginas me ha recordado al de una novela decimonónica, quizás por la forma tan civilizada de expresarse de los protagonistas, cosa que contrasta con la forma que tienen, finalmente, de resolver su conflicto.
La siguiente lectura Museion, también es breve y también tiene mucho de humorística gracias a su obcecado protagonista, un empleado de un museo que se afana en recolocar días tras día las figuras de los dioramas que recrean momentos históricos para que sean lo más exactos históricamente hablando, a pesar del empeño de los visitantes en trastocarlos. Una metafórica y ligera lectura inspirada, más que probablemente, por estos tiempos de postverdad en los que nos ha tocado vivir.
La bestia humana de Birkenau cambia de tercio y de tono. El que se centre en campos de concentración nazis y experimentos deja poco hueco para el cachondeo, pero aun siendo un relato que nos narra lo oscura que puede ser el alma humana, a mi juicio incide sobre todo en la esperanza.
El primer cuento de ciencia ficción dura de esta antología es 161,62, donde unos intrépidos exploradores se adentran recurrentemente en un extraño mundo. Goza de un sentido de la maravilla que me aporta cierto retrogusto a clásicos de la ci-fi, aunque personalmente me habría gustado un desenlace más cerrado y explícito en cuanto al horror final que, se deduce, sufren los personajes. Tiene varias erratas, bastante tontas y sorprendentes, pues se trata, como casi todos los demás, de un cuento que ha sido publicado previamente.
La teoría de la metaconspiración es uno de los relatos más surtidos del libro. Empieza como un extracto del borrador de una tesis (con anotaciones a color incluidas), continúa como una carta abierta y termina con una transcripción. Gira alrededor de la difusión de bulos en las redes sociales, lo que indefectiblemente lleva a las teorías conspiranoicas, solo que va un paso más allá. Como el anterior, tiene alguna conversación que se puede hacer más dura de leer, pero al final se comprende todo para los no iniciados en la materia.
La premisa de la que parte Gancho en el cielo es todo un clásico recurrente, la de una misión que va en pos del origen de una señal aparentemente artificial. Una novela corta donde Mars se toma su tiempo para presentar a los personajes, las dos partes enfrentadas en la misión y los detalles y objetivos de la misma. Es de las narraciones que más me han gustado, manteniéndome muy atento y con ganas de saber qué pasa después y cómo termina todo. Toca temas de interés, como el choque entre ciencia y religión, y ahonda, como gran parte de los otros relatos, en el pozo de oscuridad que esconde toda alma humana.
Leyendo el siguiente relato, Mytolítico, me acordé de El reino animal, film francobelga donde una epidemia hace que las personas se transformen en animales. Aquí la transformación es diferente, y Sergio Mars se lo toma menos en serio que Thomas Cailley, describiéndonos un accidentado viaje en metro con mucho absurdo de por medio.
Otro de mis relatos favoritos del volumen es Ruedas dentadas de un reloj imaginario, donde narra una original historia en un mundo donde la astrología no es que sea una reputada ciencia, sino que es determinante para el devenir de los individuos y la sociedad. Comienza cuando un astrólogo no especialmente relevante recibe la visita de una celebridad mundial. Un detalle que me ha gustado es que al inicio Mars sabe jugar con los prejuicios del lector en lo que se refiere al género de los personajes; el final, además, está muy chulo, en pocos párrafos explica mucho y nos da las claves para el posible futuro que les aguarda a los habitantes de tan particular sociedad. Un cuento que me ha provocado un agradable cosquilleo intelectual.
La última de las historias es la novela corta que da título a la antología. Lope vive en la Estación Crónica I, donde se encarga de supervisar los procesos de las cosechadoras Bussard, pero su tranquila y solitaria vida se verá alterada por la aparición de una nave y su ocupante. La más política de todo el compedio, con varios encendidos diálogos en torno al sistema político que defienden los protagonistas, y aun con ello (o a pesar de ello) es muy intensa, con un constante tira y afloja, un enfrentamiento dialéctico tenso y reflexivo con algún pasaje donde prima el suspense.
En definitiva, La disonancia de las esferas es una recopilación heterogénea que se ve parcialmente empañada por las erratas ortotipográficas que salpican los relatos, pero con los suficientes alicientes, tanto en capacidad de entretener como de provocar una reflexión al lector, que la hacen no solo disfrutable sino estimulante.
La teoría de la metaconspiración es uno de los relatos más surtidos del libro. Empieza como un extracto del borrador de una tesis (con anotaciones a color incluidas), continúa como una carta abierta y termina con una transcripción. Gira alrededor de la difusión de bulos en las redes sociales, lo que indefectiblemente lleva a las teorías conspiranoicas, solo que va un paso más allá. Como el anterior, tiene alguna conversación que se puede hacer más dura de leer, pero al final se comprende todo para los no iniciados en la materia.
La premisa de la que parte Gancho en el cielo es todo un clásico recurrente, la de una misión que va en pos del origen de una señal aparentemente artificial. Una novela corta donde Mars se toma su tiempo para presentar a los personajes, las dos partes enfrentadas en la misión y los detalles y objetivos de la misma. Es de las narraciones que más me han gustado, manteniéndome muy atento y con ganas de saber qué pasa después y cómo termina todo. Toca temas de interés, como el choque entre ciencia y religión, y ahonda, como gran parte de los otros relatos, en el pozo de oscuridad que esconde toda alma humana.
Leyendo el siguiente relato, Mytolítico, me acordé de El reino animal, film francobelga donde una epidemia hace que las personas se transformen en animales. Aquí la transformación es diferente, y Sergio Mars se lo toma menos en serio que Thomas Cailley, describiéndonos un accidentado viaje en metro con mucho absurdo de por medio.
Otro de mis relatos favoritos del volumen es Ruedas dentadas de un reloj imaginario, donde narra una original historia en un mundo donde la astrología no es que sea una reputada ciencia, sino que es determinante para el devenir de los individuos y la sociedad. Comienza cuando un astrólogo no especialmente relevante recibe la visita de una celebridad mundial. Un detalle que me ha gustado es que al inicio Mars sabe jugar con los prejuicios del lector en lo que se refiere al género de los personajes; el final, además, está muy chulo, en pocos párrafos explica mucho y nos da las claves para el posible futuro que les aguarda a los habitantes de tan particular sociedad. Un cuento que me ha provocado un agradable cosquilleo intelectual.
La última de las historias es la novela corta que da título a la antología. Lope vive en la Estación Crónica I, donde se encarga de supervisar los procesos de las cosechadoras Bussard, pero su tranquila y solitaria vida se verá alterada por la aparición de una nave y su ocupante. La más política de todo el compedio, con varios encendidos diálogos en torno al sistema político que defienden los protagonistas, y aun con ello (o a pesar de ello) es muy intensa, con un constante tira y afloja, un enfrentamiento dialéctico tenso y reflexivo con algún pasaje donde prima el suspense.
En definitiva, La disonancia de las esferas es una recopilación heterogénea que se ve parcialmente empañada por las erratas ortotipográficas que salpican los relatos, pero con los suficientes alicientes, tanto en capacidad de entretener como de provocar una reflexión al lector, que la hacen no solo disfrutable sino estimulante.
LO MEJOR:
-Variedad y calidad.
-Gancho en el cielo y Ruedas dentadas de un reloj imaginario.
LO PEOR:
-Esas erratillas, algunas muy seguidas.
La edición:
Alrededor de 250 páginas de lectura, incluyendo un prólogo de tres páginas Juan Miguel Aguilera. Tapa blanda con solapas, un poco endebluchas a mi juicio dado lo sufridas que están a pesar de haber tenido el trote habitual del transporte público. Su precio es de 15,95 euros.
-Variedad y calidad.
-Gancho en el cielo y Ruedas dentadas de un reloj imaginario.
LO PEOR:
-Esas erratillas, algunas muy seguidas.
La edición:
Alrededor de 250 páginas de lectura, incluyendo un prólogo de tres páginas Juan Miguel Aguilera. Tapa blanda con solapas, un poco endebluchas a mi juicio dado lo sufridas que están a pesar de haber tenido el trote habitual del transporte público. Su precio es de 15,95 euros.
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