16 marzo 2017

Psiconautas, los niños olvidados

Si algo se puede afirmar con seguridad sobre Psiconautas, los niños olvidados (ídem, 2015) es que es rara. Sí, es muy rara, sus personajes, la isla donde habitan, lo que acontece, todo es extraño y, sin embargo, tiene la cualidad de mantenerte atento a la pantalla, cuasi embelesado.

Dinki y sus amigos se preparan para escaparse de casa, a la ciudad; Zacarías, un pescador sin nada que pescar, quiere huir de la isla pero no puede hacerlo por estar a cargo de su enferma madre; dos hermanos rebuscan cobre y otros tesoros en el creciente basurero; Sargento y un joven policía van a la caza de Birdman, este último es un introvertido chico pájaro que huye de todos, incluso de sí mismo.

Psiconautas, los niños olvidados ha pasado por numerosos festivales internacionales con notable éxito, siendo también nominada para los Premios del Cine Europeo a mejor film de animación, y consiguió el Goya en dicha categoría, sin embargo no creo que tan grata acogida por parte de la crítica y del público “festivalero“ se  vaya a traducir en un éxito comercial, sobre todo porque el filme escrito y dirigido por Pedro Rivero y Alberto Vázquez no es precisamente comercial, diríase que huye de ello.

Basada en un cómic del segundo de sus directores (y publicado por Astiberri), a su vez funciona como secuela de un cortometraje con el que ambos cineastas se llevaron el Goya en 2010 (Birdman), es una cinta, aunque quizá se puede a llegar a pensar lo contrario por estar protagonizado por animales antropomórficos, que no está dirigida a niños, sino a un público eminentemente adulto y, dentro de dicha franja, unos adultos que gusten del cine no ya independiente, sino que se acerque al experimento.

Porque Psiconautas puede llegar a ser un tanto críptica, metafórica y muy oscura, con personajes sumidos en la desesperanza, alineados, que desean huir de esa gran cárcel que es su isla, de sus familiares que no los comprenden y aceptan tal y como son, o que los atan; y también desean escapar de sí mismos, de los demonios interiores que los poseen o que intentan tomar el control. Y todo eso lo cuentan Rivero y Vázquez a través de varias historias que convergen o se mantienen paralelas, pero que en conjunto muestran un mundo frío (y estúpido), de perdedores y perdidos, de idiotas con una escopeta..., un mundo muy parecido al en que vivimos.


LO MEJOR:
-Que haya llegado a las salas tan rara cinta.
-Una buena y aparentemente sencilla animación, su estética entre hermosa y deprimente, la realización, la música...
-La historia, nada complaciente y ni mucho menos de fácil digestión.

LO PEOR:
-Que su rareza hará que muchos se la pierdan.

¿Quién debería verla?
A quien le apetezca ver una película diferente.

¿Y quién no?
Quien espere un film optimista.

Qué triste:
Que en los Goya 2016 solo hubiera tres películas nominadas a mejor cinta de animación porque fueron las únicas producciones animadas nacionales estrenadas...
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