30 marzo 2017

Spectre

El MI6 sigue amenazado, aunque en esta ocasión provenga desde el propio Gobierno y otra agencia de inteligencia, el MI5, con la que se van a fusionar a su pesar. Y Bond, otra vez, está cuestionado e, incluso, hay quien dice que no está bien del coco tras montar un auténtico espectáculo en México ante miles de personas. Lo que no saben es que actúa por una razón, por un mensaje que le guía a una organización que trabaja en la sombra y que quiere tener un control absoluto de la información.

Sam Mendes me dejó la mar de contento con Skyfall, tanto que Spectre (ídem, 2015) se convirtió en una de las películas que más esperaba en 2015, y los avances (aunque no vi ninguno entero, solo fragmentos, imágenes) hacían presagiar que estábamos ante otra entrega que subiera el listón de calidad en la prolífica saga (este es el Bond número 24). Pero, ¿ha sido así o lo mismo me decepcionó?

Mejor no podía comenzar Spectre, con un plano secuencia en pleno festival Día de Muertos mexicano y una posterior persecución entre miles de personas, incluyendo una trepidante pelea en un helicóptero. Realmente es un estupendo inicio, y le siguen momentos de interés, como la reunión secreta a la que asiste el bueno de James o la conversación con el Rey Pálido, entre otros instantes. Pero al final, una vez termina el film, no te deja con las gratas sensaciones con las que sí dejaba la anterior película. Es una cinta ambiciosa sin duda, pero quizá se han esforzado más en ofrecer un gran espectáculo a algo que sorprenda.

Su estructura me ha recordado a la de Capitán América: El soldado de invierno, con esa organización que anhela tener el control absoluto de la información, de espiar a todo el mundo; sin duda Spectre (que, si no recuerdo mal, en alguna de las películas clásicas de la franquicia ya aparece) es un nombre ideal para la organización, pues actúa en la sombra, pero también desde dentro del Sistema (como Hydra). Quizá sea algo casual o quizá no (Skyfall, como el propio Sam Mendes afirmó, tomaba similar estructura que la de El caballero oscuro) pero el hecho de que no me haya engatusado al nivel que la anterior no creo que tenga que ser por su estructura, sino probablemente por su tono, más cercano quizá a la era Brosnan que al inicio de esta nueva etapa del personaje.

Las incorporaciones actorales más importantes en esta entrega son las de Christoph Waltz (Django desencadenado) como el malvado de la función, y cumple su cometido como tal, aunque repitiendo tics de otros papeles de malos malosos a los que ha dado vida; Monica Belucci (Matrix Reloaded) se ha convertido en la chica Bond más madura, aunque por desgracia su participación es muy escueta; Léa Seydoux (La vida de Adéle, La bella y la bestia), por el contrario, sí que tiene un papel destacado, apuntando incluso a que pueda estar en próximas entregas; otro de los malos es Dave Bautista (Guardianes de la galaxia) que, no podía ser de otra forma dado lo grande que es, hace de despiadado asesino sin una sola línea de diálogo (bueno, sí que dice “mierda”). También pululan por ahí, además de las caras habituales, Andrew Scott (Sherlock) y Jesper Christensen (La deuda), entre otros.

En fin, que Spectre sigue siendo un buen James Bond, solo que, para quien firma esto, no lo es tanto. Tiene acción, intriga y todos los ingredientes típicos (quizá demasiados) de los filmes del agente con licencia para matar (incluyendo, en este caso, un poco más de su pasado), pero le falta algo para estar entre las mejores. Una pequeña decepción.


LO MEJOR:
-La secuencia introductoria.
-Un buen reparto, aunque los malos no sorprenden.

LO PEOR:
-Aunque tiene momentos muy buenos, en general no deja con tan buenas sensaciones como su predecesora.
-Monica Belucci sale muy poco.

¿Quién debería verla?
Es de perogrullo decirlo pero, aún así, los seguidores de las andanzas del agente 007 y de las películas de espías en general.

¿Y quién no?
Lo mismo que lo anterior pero a la inversa.

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