08 febrero 2018

El corredor del laberinto: La cura mortal

 
Con casi un año de retraso de la fecha prevista, debido a un grave accidente que sufrió Dylan O'Brien, se ha estrenado la tercera adaptación cinematográfica de la saga de novelas juveniles escrita por James Dashner. Un servidor, al contrario de lo que pasó con la segunda, sí que tenía interés dadas las buenas impresiones que me dejó Las pruebas.

Thomas, Brenda y los demás continúan su lucha (y huida) contra CRUEL, de cuyas garras quieren liberar al bueno de Minho, al que tienen recluido en la última ciudad.

En efecto, tenía más ganas de ver El corredor del laberinto: La cura mortal (Maze Runner: The Death Cure, 2018) que las cintas precedentes, sobre todo porque la segunda fue un buen espectáculo y su final dejaba muchas cosas que resolver. Wes Ball, cuya carrera como realizador hasta la fecha se limita a esta exitosa trilogía, se ha encargado de ello y ha contado de nuevo con T.S. Nowlin (Pacific Rim: Insurección) quien firma el libreto en esta ocasión en solitario.

Y Ball cumple de nuevo con eficacia, imprimiendo un buen ritmo a todo el film y momentos de notable intensidad, de los cuales destacaría la secuencia de salvamento inicial y un final en el que quizá se han pasado un poco con el nivel de destrucción, pero el cual tiene un par de picos con notable dramatismo (ver caer a cierto personaje entre llamas y escombros lo es). El punto que, para mí, es su mayor pero, es que fuerzan la credibilidad del espectador en algunos tramos, sobre todo ese espectacular desenlace con edificios en llamas y caos absoluto. Si bien hay una justificación parcial al haber perdido el control sobre ciertas barreras defensivas, también es cierto que CRUEL, durante los tres filmes, ha mostrado que tiene muchísimos recursos, por lo que no resulta verosímil la relativa facilidad con la que pierden el dominio de la situación. No obstante, si no nos ponemos puntillosos, y como he podido observar, se puede disfrutar tanto o más que las dos primeras.
A todo esto, la vi en, por ahora, la única sala 4DX existente en España, o sea, sala que cuenta con butacas con movimiento y todo tipo de efectos, como viento, agua, humo, flash y algunos otros. Sentía curiosidad, aunque imaginaba que sería algo así como ciertas atracciones de parques temáticos, pero también temor por el hecho de que los efectos fueran más una distracción que una ayuda a la hora de meterse en la historia... Mi conclusión es que son ambas cosas. Pueden ser una distracción y también pueden ayudar a disfrutar más de la experiencia, por lo que mi valoración general es positiva y, probablemente, repita en más de una ocasión. Curiosamente lo que más me gustó fue lo más sutil: el movimiento de butacas en consonancia al de la cámara, sobre todo durante los travellings, dan una impresión de inmersión muy notable. Los efectos, por cierto, están notablemente bien sincronizados, pero hay ocasiones que se adelantan (o atrasan) un poco y ahí es cuando distraen más como, por ejemplo, que salga el chorro de aire antes de que el disparo se produzca (hablamos de tiempos que pueden ser de un segundo o menos, pero se nota).

En el reparto no hay muchas caras nuevas, la de Walton Goggins (Los odiosos ocho), como un jefe de los bajos fondos del exterior de los muros de la ciudad, es la más destacable. Ahí siguen, obviamente, el mencionado Dylan O'Brien (Teen Wolf), Ki Hong Lee (Siete deseos), Thomas Brodie-Sangster (Juego de Tronos), Dexter Darden (Las chicas del coro), Patricia Clarkson (Lejos del cielo), Aiden Gillen (Rey Arturo: La leyenda de Excalibur), Barry Pepper (La trama), Kaya Scodelario (Piratas del Caribe: La venganza de Salazar) y Rosa Salazar (Alita: Ángel de combate) y Giancarlo Esposito (Okja), el de este último, por cierto, probablemente sea mi personaje favorito. Otras incorporaciones que se podrían mencionar son las de Dylan Smith (Into the Badlands) y Jake Curran (Stardust), y una sorpresa que es mejor no nombrar.

La cura mortal es, como se suele decir, un digno final para la trilogía, notablemente espectacular (sobre todo el final) y con un trepidante inicio, aunque en ocasiones fuerza la credibilidad del espectador. Muy entretenida pero menos emocionante e intensa que la segunda.


LO MEJOR:
-Sin llegar a la altura de la segunda, tiene momentos muy intensos y mantiene un buen nivel de entretenimiento.
-Giancarlo Esposito y Rosa Salazar y, a diferencia de las anteriores, Kaya Scodelario me ha resultado menos repelente y su papel más interesante.
-Que es un buen final para la trilogía.

LO PEOR:
-No resulta verosímil en algún que otro momento, fuerza la credulidad del espectador.

¿Quién debería verla?
Quien disfrutara con las dos cintas precedentes lo hará con esta, de hecho es necesario verlas si no difícilmente seguirán las tramas.

¿Y quién no?
Si no has visto ni El corredor del laberinto ni Las pruebas.

La pregunta:
¿Se animarán con las precuelas?

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