07 junio 2018

La llegada

La llegada captó mi atención por primera vez al ver un cartel en Twitter, no tenía ni idea de qué iba, pero la imagen me convenció tanto como para decidir ir a verla cuando se estrenara. Antes de que esto ocurriera leí comentarios muy positivos sobre el film, así que mis ganas se mantuvieron y en cuento pude fui a verla. Digo esto para dejar claro que mis expectativas ante la cinta de Villeneuve eran, aunque siempre con mis tradicionales reservas, altas, y aún así resultó ser una grata sorpresa.
 
Louise, profesora y experta lingüista, es contactada por los militares cuando doce naves extraterrestres de 450 metros de longitud aterrizan en la Tierra. Su misión es la de averiguar los motivos por los que han venido los alienígenas.

Parece que el sueño de toda la vida de Denis Villeneuve era el de dirigir una película de ciencia ficción, y lo ha alcanzado tras realizar alabadas cintas como Incendies, Sicario, Enemy o Prisioneros (la única que vi antes de la cinta que nos ocupa), y no solo eso, puesto que también se encargó de Blade Runner 2049, la cacareada secuela del clásico de culto de Ridley Scott y para un servidor, a pesar de que cuando escuché las primeras informaciones de una posible secuela no sabía si esperarla con alegría o no, abracé la idea y la esperé pacientemente gracias al nombrado realizador.

Y no solo porque La llegada (Arrival, 2016) me sorprendiera gratamente (y eso que tenía unas expectativas más bien altas, como ya he dicho), sino porque el trabajo que hizo en Prisioneros, logrando una tensa, densa e intensa atmósfera, hizo que me quedara con el nombre del cineasta para futuras referencias.

La llegada también tiene una atmósfera trabajada, con tensión, expectativas y temor ante lo desconocido (el primer y breve encuentro con los extraterrestres, o el último que realizan en condiciones normales, son buena muestra de ello), pero sin duda estamos ante un film mucho más optimista hacia la raza humana que el de Prisioneros. Se nos muestra a una humanidad dividida, que colaboran en un principio para luego interrumpir dicha comunicación al primer síntoma de alarma, empezando a actuar en base a suposiciones excluyendo otras posibilidades, dejándose llevar por el miedo y el temor a recibir el primer golpe (en ocasiones con una lógica absurda, como la de un individuo que afirma que quizá la forma de mostrar agresividad de los extraterrestres sea la de no hacer nada). Por tanto, el tema central de la película es la comunicación.
Porque para conseguir saber el motivo que ha llevado a estos extraños seres de otro planeta a visitarnos es necesaria, obviamente, una comunicación; pero es que para conseguirlo, o por lo menos para no dar un paso erróneo (seguro que los alienígenas tienen un plan b, o al menos eso parece en el último tercio), es indispensable la comunicación entre humanos, y eso se hace todavía más complicado, ya que los extraterrestres en apariencia se muestran comunicativos en todo momento, no obstante las naciones restringen los contactos, dejan de querer hablar y no comparten ningún tipo de información de sus avances en cuanto piensan que han captado un mensaje hostil, en el mismo momento en que una sola de ellas decide desconectar. La solución a esta incomunicación, verdaderamente, se nos está dando ya desde el inicio del filme, pero se trata de un puzle al que le faltan muchas piezas y no es hasta el final que tenemos las necesarias para poder ver la imagen y dilucidar al fin el ingenio. Entonces el avezado espectador se sorprende y sonríe.

El guion, escrito por Eric Heisserer (Nunca apagues la luz) basándose en un premiado relato de Ted Chiang, está estupendamente escrito y fue merecidamente candidato al Oscar (se lo llevó la también estupenda Moonlight), la historia es intimista, en ningún momento apuesta por el espectáculo, sino que se centra en el personaje de Louise, que interpreta fantásticamente Amy Adams (Batman v Superman: El amanecer de la justicia), en cómo evoluciona y los efectos que le producen tener contacto con los extraterrestres (comunicarse), mientras que Jeremy Renner (Capitán América: Civil War) y Foresth Whitaker (El último desafío) la acompañan como el científico que intentará entablar comunicación junto a la protagonista y el militar dispuesto a comprender, respectivamente.

No sé si es, como afirmaron, la película de ciencia ficción de la década o del siglo, pero sin duda es una estupenda cinta con un discurso potente, una magnífica realización y un elenco que no solo cumple; a ello se le suma una banda sonora que va desde temas extraños a otros muy emotivos, y sin duda el diseño de las naves, que rompe con los prototipos, y unos extraterrestres que son cuanto menos singulares. Merece mucho la pena de ver.


LO MEJOR:
-La realización, el libreto, la banda sonora de Jóhann Jóhannsson...
-Amy Adams y un sorprendente Jeremy Renner, muy alejado de sus últimas cintas como héroe de acción.
-El diseño de las naves y también de los extraterrestres (sorprenden algo menos estos últimos, pero imposible quitarse la sensación de extrañeza).
-El desenlace, con ese sorprendente descubrimiento de la protagonista.

LO PEOR:
-Nada que objetar.

¿Quién debería verla?
Amantes del cine de ciencia ficción.

¿Y quién no?
Quien espere una tercera entrega de Independence Day, o una segunda de Invasión a la Tierra.

Me ha recordado...
Por momentos, y se nota sobre todo conjugado con algunos temas de la BSO, me ha recordado a 2001: Una odisea del espacio, así como, en su tono, al cine de Christopher Nolan, aunque con un final totalmente satisfactorio al contrario que Interstellar.

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