18 octubre 2018

Jurassic World: El reino caído

Jurassic World rompió la taquilla mundial allá por 2015, por lo que tardaron muy poco en anunciar secuela, que se convirtió por tanto en una de las más esperadas, máxime si a ello se le añade la noticia de que Juan Antonio Bayona (El orfanato, Lo imposible) fuera el director final elegido (Trevorrow se cayó para dirigir Los últimos Jedi, aunque al final también cayó de la saga galáctica)

Claire, la antigua directora del parque Jurassic World, es ahora una firme defensora de los dinosaurios, a los cuales quiere rescatar de Isla Nublar al estar activo el volcán del lugar y, por tanto, en serio peligro de volver a extinguirse. En ese momento Eli Mills, quien gestiona la fortuna del antiguo socio de Hammond, Benjamin Lockwood, le ofrece los medios para hacerlo, a lo que accede sin pensárselo.

El parque no abre otra vez sus puertas, pero regresamos a donde empezó todo, con esta aventura donde los dinosaurios cobran vida otra vez y que nos promete un gran espectáculo de principio a fin. Y, en efecto, Jurassic World: El reino caído (Jurassic World: Fallen Kingdom, 2018) ofrece un entretenido espectáculo, tanto que ha conquistado a una parte importante de la crítica y, viendo la taquilla, también al público, aunque es bien cierto que muchos han salido decepcionados.

Es este un poco mi caso, y no, no es que me haya aburrido, como digo me parece una cinta entretenida, pero es que tampoco es que me haya sorprendido y ni por un ápice entusiasmado. Y eso que tiene buenas ideas, aunque en conjunto la historia sea una especie de mezcla de las cintas precedentes, con un argumento que recuerda a Jurassic Park III (el rescate, aquí a dinosaurios en vez de infantes), con homenajes a la primera entrega (la aparición del Brachiosaurus, el vehículo...) y con el detalle que llevan a los seres prehistóricos a la civilización (como en El mundo perdido), pasado todo ello por el tamiz de Bayona, que sabe darle un toque a cuento gótico muy molón en determinados momentos (esa mansión, el Indoraptor en el techo de la misma con la luna al fondo, la “visita” de dicho saurio a la habitación donde está la niña...). Pero nunca termina de funcionar lo suficiente como para enganchar al espectador, el hecho de que se salga de la isla tan pronto es una decisión tan valiente como arriesgada, ya que es dicha parte la que produce un mayor interés y donde se nos muestra a un buen puñado de dinos en libertad; luego no termina de cuajar la cosa a pesar de que visualmente, como ya he anotado, tiene aciertos, y secuencias como la de la subasta son muy potentes.

Uno de los motivos por lo que quizá uno no se termina de creer la historia escrita por Derek Connolly y Colin Trevorrow es porque los personajes se salvan en demasiadas ocasiones por casualidades (el Tyranosaurus Rex es un temible depredador, pero en el fondo un buenazo), o esa capacidad cuasi paranormal (o sobrehumana) de aparecer no se sabe muy bien cómo en el lugar preciso (y con el arma adecuada)..., momentos que restan verosimilitud y que, constantemente, te sacan de la película. Ese es el gran hándicap de Jurassic World: El reino caído.

En el reparto repiten, como era de esperar, Bryce Dallas Howard (El bosque), aunque aquí ya no es una fría directora de un parque temático, sino una activista defensora de los dinosaurios (se ve que su traumática experiencia le ha servido para algo); mientras que Owen, que vuelve a ser encarnado por Chris Pratt (Passengers), se está construyendo una cabaña (grandecita) y todavía siente un gran apego por Blue, uno de los velociraptores que crió y entrenó. Justice Smith (Ciudades de papel) es el típico genio informático, bastante cobardica pero con una gran capacidad de supervivencia, nos ofrece algunos instantes muy divertidos, la verdad; y Daniella Pineda (Desviados) es una paleoveterinaria que nunca ha visto ningún dinosaurio, además es lesbiana, pero esa parte finalmente decidieron no rodarla (o incluirla en el montaje, no recuerdo bien). Rafe Spall (Prometheus) hace del típico malo que se hace pasar por bueno al inicio, y que tiene un final digno a su persona, todo sea dicho; lo mismo se puede decir del personaje que interpreta Ted Levine (Ray Donovan, Shutter Island) y Toby Jones (La niebla); mientras que James Cromwell (La milla verde) es un antiguo socio de Hammond, el cual quiere tomar el buen camino al final de sus días. Isabelle Sermon es la nieta de Lockwood, cuyo secreto, que ni ella sabe, se ve a la legua; mientras que BD Wong mantiene su papel del doctor Wu y Jeff Goldblum regresa pero lo hace con un cameo largo.

Jurassic World: El reino caído no es la mejor secuela de la franquicia, es una aventura entretenida que se queda como un film de transición y a la que le hacía falta valentía para ofrecer algo meridianamente novedoso. Ojalá sí que arriesguen en la tercera entrega.


LO MEJOR:
-Los dinosaurios.
-Algunas imágenes especialmente potentes.

LO PEOR:
-Un libreto con buenas ideas poco explotadas y nada arriesgado.

¿Quién debería verla?
Seguidores de la saga.

¿Y quién no?
Quien espere algo novedoso con respecto a lo ya visto en la franquicia.

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