19 agosto 2018

I Am Not a Witch

La última jornada de la Muestra Syfy comenzó con una sesión matutina (gratuita además) de Parque jurásico, con la que la platea a bien seguro gozó, pero yo preferí descansar un poco más e ir bien despejado a la primera sesión de la tarde.

***
Es rara la edición de la Muestra en la que no se cuele una o dos películas que poco o nada tienen que ver con el fantástico, y eso es lo que ha pasado en esta ocasión con el film de Rungano Nyoni (Nordic Factory), que tiene de fantástico nada y sí mucho de drama, de los duros además.

Shula es una pequeña a la que una vecina del pueblo la acusa de ser bruja, la niña no se defiende de las acusaciones (tampoco parece que le fuera a servir de mucho) y termina con un grupo de mujeres condenadas por lo mismo.

I Am Not a Witch (ídem, 2017), como digo, poco tiene de cine de género más allá de la acusación de brujería, puesto que se trata de un drama donde vemos el día a día de una niña que, como otras tantas en su situación, ella parece creerse que lo es, siendo por tanto obligada a vivir toda su vida atada a una cuerda realizando todo tipo de trabajos. La película descoloca un poco ya desde el principio (también es cierto que llegué un poco tarde, así que lo mismo me perdí alguna escena que situara la acción y circunstancias de los personajes), con largos y estáticos planos y situaciones que el espectador no sabe a qué llevan, pero que al menos a mí hicieron que mantuviera el interés y, desde luego, me entrara curiosidad de saber a dónde querían llegar.

Y lo hace sin prisas, se trata de un cinta con un ritmo pausado, que es exigente con el espectador pero que, al menos a mí, nunca llega a hacer que pierda la paciencia. Y es que lo que muestra llega a ser tan sobrecogedor, que uno se queda con los ojos como platos ante algunas de las situaciones, inevitable sonreír en otras por el descaro del funcionario que se aprovecha impunemente (incluso con la connivencia de las autoridades, como la reina que no cree que una “bruja” deba ir a la escuela) de estas mujeres y, especialmente, de Shula, a la que llega a llevar a un plató televisivo en uno de los momentos más alucinantes a la par que creíbles (incluso indignantes) del film.

Hablando del funcionario, el mismo está encarnado por Henry B.J. Phiri (Bad Timing), y su oronda figura resulta del todo convincente; pero mención especial debe ser la de la niña, Maggie Mulubwa, desconozco si será profesional pero a mí me ha convencido. Tanto ella como el resto del elenco (a pesar de haber algún plano donde alguna de las “brujas” secundarias miran a cámara) aportan una gran naturalidad, a lo que ayuda mucho una apuesta en escena y fotografía muy cercana al documental, por lo que todo el film tiene una gran verosimilitud, tanto que hace que, cuando llegue cierto instante al final, se sienta una punzada y un deseo de que no haya pasado lo que parece.

I Am Not a Witch, por género, no debería haber entrado en la Muestra, pero me alegra que decidieran proyectarla. Se trata de un drama duro, crudo y contundente, con un sutil sentido del humor repartido por todo su metraje, unas interpretaciones muy naturales y un desenlace que no da concesiones al espectador.

LO MEJOR:
-Un sentido del humor tan sutil como negro.
-La aparición en el programa televisivo.
-El momento en el que denuncian de brujería a la pequeña, sobre todo la declaración del testigo.
-Ese último y esperanzador plano.
-Deja poso.

LO PEOR:
-Ver todo lo que padecen las condenadas por brujas..., y sospechar que puedan existir de forma literal tan estúpidas creencias (parece que, por desgracia, así es).

¿Quién debería verla?
Quien busque un drama de calado social, que denuncia mostrando.

¿Y quién no?
Quien sea incapaz de soportar las historias de ritmo pausado y que, por momentos, descolocan un poco.

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