11 abril 2019

Quiero comerme tu páncreas

La primera sesión de la tarde del domingo en la Muestra Syfy fue de un anime, algo que siempre alegra a un servidor, ya que aporta variedad al evento (la mayoría de las películas que se proyectan son de imagen real y occidentales) y hay gratos recuerdos de emocionantes descubrimientos en ediciones añejas (como Summer Wars).

***
Un apocado y solitario estudiante se encuentra en el hospital un diario de una compañera, en el cual explica que le queda poco tiempo de vida por una enfermedad del páncreas.

Basada en la novela de Yoru Sumino, que a su vez tiene adaptación en manga (editada en España por ECC), y dirigida por Shinichiro Ushijama (director de algunos episodios de One Punch Man), Quiero comerme tu páncreas (Kimi no suizô wo tabetai, 2018) es un drama, una bella historia de amistad y un film romántico..., que consigue emocionar inevitablemente.

La clave de la película son sus dos protagonistas, uno retraído e introvertido, que elude todo contacto con sus compañeros de clase, refugiándose en la lectura; y la otra todo lo contrario, extrovertida y vitalista, con poca pasión por leer pero con muchas ganas de vivir su día a día. En principio no tienen nada en común, pero poco a poco se va fraguando una fuerte amistad entre ellos, quizá por el contraste entre sus personalidades.

El protagonista masculino, del que no se sabe su nombre hasta el final, a pesar de no tener el mínimo interés por socializar, se ve forzado a mantener el contacto con la jovial Sakura al ser el único que sabe de su enfermedad y, también, porque la chica la ha tomado con él por alguna razón; por lo que se irán conociendo con cada nueva cosa que le pida la muchacha, desde ir a un bufé libre hasta hacer un viaje, lo que hará que él se vaya abriendo a ella y la vaya viendo con otros ojos, arraigando así una bonita amistad (y algo más).

No es una historia nueva la que cuenta Ushijima, pero la hace con la suficiente sensibilidad, mostrando a los personajes y sus sentimientos sin prisas, como para que el espectador conecte con estos. Aunque Sakura apenas cambia, sí que se va descubriendo su otra faceta, la menos desenfadada y optimista, mientras que el protagonista masculino, que sí sufre una gran transformación, empieza a entender la filosofía de vida de su nueva (y única) amiga, la de que una existencia sin poder compartirla con otros no tiene sentido aunque te expongas a la posibilidad de sufrir y hacer sufrir. El mensaje principal del film tampoco es nuevo pero, dada la problemática de los hikikomori en Japón, es un tema lógicamente recurrente en su cinematografía.

Lo único que se le puede discutir a Quiero comerme tu páncreas es un giro en su último tramo que resulta un tanto artificial o, por lo menos, abrupto, ya que tan solo lo mencionan en una conversación los dos protagonistas, hasta que vuelve a reaparecer el asunto drásticamente. Este giro probablemente estropee la película a muchos espectadores, pero en mi caso aún cogiéndome con la guardia baja, como es la intención, no me defenestró el conjunto del film, además de lo que pasa tras ello, y a pesar de que quizá se alarga un pelín, es donde se concentran los momentos más emotivos de toda la historia.

Quiero comerme tu páncreas es un buen drama romántico, donde prima la relación entre los dos protagonistas, donde somos testigos de una hermosa historia de amistad de dos personajes opuestos que se ayudan mutuamente a superar las dificultades que les pone la vida.


LO MEJOR:
-Que es una bonita historia de amistad contada con sensibilidad.
-La música, y la canción de los créditos finales.
-Que siga llegando anime a las salas españolas.

LO PEOR:
-El giro del último tercio no es letal para la historia pero sí cuestionable.
-Sobre todo al final se alarga un poquito de más.

¿Quién debería verla?
Si te gustan los dramas y las historias donde primen los sentimientos.

¿Y quién no?
¿Quien espere una de zombis?

2 comentarios:

Santiago Bobillo dijo...

Pues por el título yo me había pensado estar ante una película de zombies, pero ya veo que me he equivocado por mucho.
Apuntada queda.

Neovallense dijo...

Creo que es algo que les ha pasado a muchos. El título llama la atención desde un primer momento y, lógicamente, se puede pensar que se trata de un título que tira por lo escabroso; la película no está lejos de serlo, más bien está en las antípodas xD

Si puedes, dale una oportunidad.

¡Gracias por comentar!

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