13 agosto 2020

El señor de los anillos

Era una película que había visto numerosas veces, y además a un buen precio, en diferentes establecimientos, nunca decidiéndome a comprármela a pesar de la curiosidad que me despertaba. Pero el reestreno a cuenta de su cuadragésimo aniversario, allá por 2018, fue una señal que no podía eludir.

El señor de los anillos (The Lord of the Rings, 1978) narra las aventuras de Frodo y la Compañía del Anillo en su viaje para destruir el Anillo Único y, de este modo, terminar con la amenaza del Señor Oscuro: Sauron (bueno, lo llaman Soron).

Primera adaptación de los libros de J.R.R. Tolkien, dirigida por el mítico animador y cineasta Ralph Bakshi (Tygra, hielo y fuego, Cool World (Una rubia entre dos mundos)) y escrita por Chris Conkling y Peter S. Beagle, que condensaron La comunidad del anillo y Las dos torres en algo más de dos horas... no siendo el resultado muy redondo, todo hay que decirlo.

El mayor pero que se le puede poner al film de Bakshi es que su narración es confusa. Prácticamente desde el principio hay momentos en los que no se ve claramente lo que pasa o cómo pasa, se puede perder uno un poco, y eso es algo que se repite a lo largo de toda la película, en gran medida porque hay acciones que uno no comprende que pasen como lo hacen (como la persecución, por llamarlo de algún modo, a caballo de los Jinetes Negros a Frodo; o la batalla del Abismo de Helm, muy especialmente el momento en el que suena el cuerno y salen huyendo los orcos, en ese instante uno espera que aparezcan los rohirrin, pero no lo hacen...). Tampoco ayuda su enmarañada estética. El rotoscopio permite, por ejemplo, que cuando Gandalf cabalga Sombragris quede una animación muy natural, no obstante en otras muchas ocasiones, desconozco si por limitaciones de la producción o simplemente de la técnica, quedan unas figuras oscuras, sin apenas detalles.

Otras decisiones también resultan cuestionables, como la de los Nazgul a caballo. Al inicio están cubiertos con una capa y resultan verdaderamente siniestros (de la escena en la que los hobbits se esconden bajo unas raíces sin duda Peter Jackson debiño inspirarse mucho), pero  a partir de la Cima de los Vientos adoptan otra forma mucho menos inquietante y, además, en la que apenas se le perciben los rasgos (y los que se observan..., no crean el mínimo temor, si es que esa era la intención).

En definitiva El señor de los anillos es un clásico animado, una cinta muy curiosa y entretenida, que fue un duro trabajo para todos los implicados en el proyecto, pero con lagunas narrativas (que se acrecientan si el espectador no ha leído los libros o visto la trilogía de Peter Jackson) y estéticas importantes que hacen que baje bastantes puntos. Aunque no lo parezca, me ha gustado, pero a mi juicio, y mirándola con ojos del siglo XXI, le faltó recursos o inventiva.


LO MEJOR:
-La indudable ambición y osadía del proyecto.
-No aburre, sus personajes son simpáticos (sobre todo Sam).
-Tiene una banda sonora muy potente, transmite más épica de la que hay.

LO PEOR:
-A veces se olvida de personajes, como de Merry, Pippin y Gimli.
-En ocasiones cuesta distinguir a los hobbits entre sí.
-Una narración confusa.
-Estéticamente tiene tantos aciertos como errores..., bueno, quizá tenga más de los últimos.

¿Quién debería verla?
Curiosos y estudiosos del cine de animación, fanes de la trilogía de Tolkien y de la fantasía.

¿Y quién no?
Quien espere un film espectacular.

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