Como tantas otras veces comienzo a escribir sin saber realmente lo que quiero escribir, ¿saldrá algo que merezca la pena? Eso deberéis juzgarlo vosotros.¿Qué significa la Semana Santa? Unas fiestas tan curiosas realmente no tienen el mismo significado para todos, de hecho para algunos no tienen la mayor relevancia. Para mí no tienen nada en particular, aunque eso sí, me traen muchos recuerdos de infancia. Como en una ocasión en la que participé en una procesión, muy de pequeño, me encargaba de llevar el pañuelo con el que el cura limpiaba la copa de vino cada vez que empinaba el codo, aunque en la primera parada se me olvidó volver a cogerlo y tuvieron que esperarme hasta que volví de mi búsqueda. No recuerdo muy bien por qué decidí hacer el encargo, o sea, ir a la procesión, sobre todo porque aunque por esa época se podría decir que tenía cierta afinidad con el párroco, a mí lo que es la religión jamás me interesó especialmente (no me aprendí ni el Padre Nuestro) . Para mí la Semana Santa sólo me evoca recuerdos de infancia, nada más. No me viene la inspiración divina, no se me aparece ningún santo, no me salen las lágrimas a borbotones cuando no puede salir un paso, nada de nada...
No me resulta muy complicado entender el porqué mucha gente llora a moco tendido cuando un paso no puede salir por culpa del tiempo. Se puede considerar lógico teniendo en cuenta que son muchos los ensayos y esfuerzos que han tenido que realizar a lo largo del año para que luego, por cosas del destino, el "mágico" día se vaya al garete. Pero más allá no lo entiendo, o sea, que gente que no ha estado dando el callo haga escenitas no tiene mucho sentido, sobre todo porque si es por ver al santo sólo es cuestión de entrar a la iglesia.
La Semana Santa también es una contradicción para la religión católica, ¿no se supone que los católicos no deben adorar ídolos ni estatuas? Según mi humilde punto de vista las figuras de Jesucristo, María y José son ídolos, estatuas, a las que muchos veneran con denodada devoción, haciendo a veces promesas realmente duras (eso de ir arrastrándose con las rodillas peladas detrás de la figura, por poner un ejemplo), poniendo en sus altares todo tipo de ofrendas, etc. Puede que esta opinión mía se deba a mi ignorancia, y si es así no estaría mal que alguien me iluminara.
Pero la mayor contradicción del catolicismo es la propia Iglesia. Que un Papa visite África me parece fenomenal (que visite lo que le venga en gana, de hecho), pero que dicho individuo afirme en el continente que más afectado está por la pandemia del SIDA que el preservativo agrava el problema es una desfachatez e irresponsabilidad absolutas. Ratzinger Z sin duda no es estúpido, así que me gustaría saber por qué demonios dijo eso, ¿en qué puede beneficiar eso a su Iglesia? La misma Iglesia que pregona con las virtudes de la contención se ve inmersa en multitud de escándalos en Estados Unidos o en la vieja Europa, en algunas de sus Sectas internas (o congregaciones, como suelen llamarlas) como los Legionarios de Cristo. Y lo único que hacen es proteger a los pederastas que tienen en sus filas, escondiéndolos en monasterios recónditos, o en el mismo Vaticano. Amén de predicar con la eliminación de la pobreza, y a la par tener un patrimonio de incalculable valor, y que se ve aumentado por las dádivas que le ofrecen los gobiernos (el de España entre ellos); invirtiendo en bolsa incluso, pero cuyos beneficios no sirven para ayudar mucho a los millones de africanos que se mueren de VIH, no, más bien van a las cuentas de los altos miembros eclesiásticos, o quizás lo usan para comprar un nuevo vestido de oro a la Virgen de Nosequé.

La Semana Santa es una fiesta bonita de ver, sin duda, los claroscuros, las velas, los olores, la gente. Todo ello hace que tenga un ambiente especial, y ciertamente no debería molestar a los ateos (a quien no le guste, pues que no vaya a las procesiones y listo). Pero antes de sacar a un santo con lujosos vestidos bordados con hilos de oro y plata, con collares de platino y anillos de diamantes, con coronas luminosas de metales preciosos y gemas relucientes; antes de invertir tanto dinero en ello deberían dedicarlo a las personas que realmente lo necesitan. Recordemos que Jesús era hijo de un carpintero, tanto él como progenitores no vivían en un palacete de la Costa del Sol, no vestían trajes de Armani, no tenían grifería de lujo, ni cubertería de relucientes metales, así que esta celebración católica debería ser consecuente con ello.
Un saludo a todos, y feliz semana (Santa o no).











































