27 enero 2022

Spider-Man: No Way Home

Después de que Mysterio revelara al mundo la identidad secreta de Spider-Man y, encima, lo culpara de su muerte, la ya de por sí complicada vida de Peter Parker se le ha liado más, por lo que pide ayuda a Strange para tomar las riendas de su destino. Pero algo sale mal y empiezan a aparecer malvados de otros universos muy cabreados con cualquier Spider-Man que se les cruce.

Como ya sabe quien leyera la reseña de Spider-Man: Lejos de casa, no terminé muy contento con el film de Jon Watts, de hecho fue muy importante para tomar la decisión de dejar de ver absolutamente todas las películas de superhéroes que llegaban a las salas, seleccionando solo aquellas que, a primera vista, tuviesen algo novedoso o me atrajera por cualquier circunstancia. Spider-Man: No Way Home (ídem, 2021) no estaba en mi radar de películas de Marvel que tenía que ver (de hecho, solo tengo dos con ciertas dudas, el segundo film del Doctor Strange y el cuarto de Thor), pero el inmenso éxito cosechado (que ha llenado muchas salas estas navidades, pero a costa de fagocitar otros estrenos igual o más interesantes), las buenas críticas en general (algunas afirmando que es la mejor película del Hombre Araña hasta la fecha), y los comentarios positivos en la redes, me animaron a verla en pantalla grande.

También está la cuestión que a la hora a la que fui no es que hubiese muchas más opciones (mi primera elección era The King's Man: La primera misión), de hecho yo habría visto encantado por tercera vez consecutiva Matrix Resurrections, pero mis acompañantes no parecían muy convencidas. Así que, con ciertas esperanzas, nos lanzamos.

Spider-Man: No Way Home es una continuación directa de Lejos de casa, tan directa que comienza con las escena postcréditos de aquella, donde J. Jonah Jameson desvela al mundo la identidad secreta del héroe y su supuesta culpabilidad de la muerte de Mysterio. Así que vemos los tribulaciones de un Parker superado por las circunstancias que intenta arreglar todo de la manera más complicada posible, sobre todo porque ha terminado por perjudicar a sus amigos, pero cuando encuentra (le dicen) una manera más lógica (y sencilla) de haber empezado a hacerlo, ya es demasiado tarde y la situación le estalla en la cara. No obstante, él insistirá, hará lo que le dicte el corazón (y su tía May) y pagará las consecuencias (para mal y para bien).

La verdad es que No Way Home es una película muy entretenida, y lo es porque supera las dos horas de metraje y, sin embargo, no se hace pesada ni especialmente repetitiva (aunque se podría recortar). Aún con ello, para mí, tiene un gran problema que es su ingenuidad.
 
Al final, el plan de Parker para que todos acaben más o menos bien parados es absurdamente ingenuo (como bien apuntan el Lagarto y el Duende Verde), y que los cambios (y la búsqueda misma de las soluciones) sean tan raudos ayudan poco. Ese es el principal escollo por el que no he disfrutado del film (y un sentido del humor con el que no caso en gran parte de las ocasiones), por lo que no sé si tendrá algo que ver con el hecho de que el enfrentamiento en la Estatua de la Libertad no me emocionara ni se me erizaran los vellos al ver a tres Spider-Man luchar codo con codo contra varios supervillanos. Es posible que lo tenga.

Tom Holland (Uncharted), cómo no, encarna de nuevo a Peter Parker, y lo hace con eficacia, especialmente cuando comparte escena con Zendaya (Dune), sus personajes nunca han funcionado tan bien ni han tenido tanta química (que estén liados en la realidad supongo que habrá ayudado), lo cual hace que en las secuencias más dramáticas ganen en intensidad. Por supuesto Jacob Batalon (50 States of Fright) sigue siendo el “tío de la silla”, el que pone notas de humor, pero han tenido el detalle de hacer crecer su personaje, descubriendo que tiene ciertas habilidades además de darle a la tecla; Marisa Tomei (El rey del barrio) se mantiene como la tía May, y aunque su papel no deja de ser secundario es muy relevante y protagoniza uno de los momentos más intensos y dramáticos. Malos no faltan en esta función, regresan Willem Dafoe (Aquaman), Alfred Molina (Red), Jamie Foxx (Cuestión de justicia), Thomas Haden Church (Hellboy) y Rhys Ifans (La casa del dragón), cada uno a su estilo, convenciendo especialmente los dos primeros (muy bueno ese momento del Osborn desorientado junto a May), y regresando también, era un secreto a gritos, Tobey Maguire (Tropic Thunder) y Andrew Garfield (Hasta el último hombre) a sus papeles heroicos.

En definitiva, que aunque un servidor ya no goce mucho con las películas de superhéroes, creo que Spider-Man: No Way Home es un buen divertimento para niños, jovenzuelos y seguidores acérrimos del personaje. Es una cinta con un gran ritmo, mucho fanservice y notable espectacularidad, aunque tiene el hándicap de su ingenuidad y unos cuantos gags fallidos.
 

LO MEJOR:
-La relación entre Peter y MJ mejora mucho, ¿será porque se trasladó de la ficción a la realidad?
-Su ritmo.
-Lo que pasa después de la batalla final. Esos momentos dramáticos me parecen de lo mejor.
-Viendo a los tres actores que han encarnado al héroe arácnido en este siglo... casi que es Andrew Garfield el que sale mejor parado.

LO PEOR:
-La escena más espectacular, el gran clímax que reúne a tres Hombres Araña y a sus némesis... no sé, no me terminó de enganchar.
-Y quizá no lo hizo, en gran medida al menos, porque no me tragué el plan de curación milagrosa e instantánea. Demasiado ingenuo para mí.
-Una escena postcréditos que es un tráiler de la próxima película de Doctor Strange.

¿Quién debería verla?

Amantes del trepamuros que estén en su adolescencia (no necesariamente de edad física) o infancia.

¿Y quién no?
A quien no le convenciera la segunda aventura con Tom Holland como el amigo y vecino esta, probablemente, tampoco le atrapará en sus redes.

De trepamuros y otros héroes con acné:

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