Tras La Espada de Fuego y El Espíritu del Mago, llega

La tercera entrega de la Saga de Tramórea de Javier Negrete.

Hace algo más de un año comentaba aquí mismo la primera parte de lo que se ha dado a llamar como Rebuild of Evangelion, que no es otra cosa que una reinvención de la serie Neon Genesis Evangelion en cuatro películas. La primera de ellas, Evangelion 1.0 You are (not) alone me gustó, aunque me pareció demasiado calcada a la serie; pero ya anoté que al final de la misma (sobre todo en su epílogo), apuntaba que su continuación sí que estaría cargada de novedades. Una vez vista Evangelion 2.0 You can (not) advance (Evangerion shin gekijôban: Ha) no se puede negar que hay muchos cambios respecto a la serie, algunos de ellos bastantes jugosos.
endo los entornos más dinámicos también. De la producción se sigue encargando Khara y Gainax, además de otros estudios que colaboran en el proyecto (creo que incluso hay uno de Vietnam -según vislumbré en los créditos-), y la dirección siguen estando al frente Masayuki y Kazuya Tsurumaki bajo la supervisión de Hideaki Anno, quien también firma el guión. En la música (compuesta por Shira Sagisu) también he notado que es menos continuista, si bien tenemos melodías típicas de la serie, han aumentado los temas inéditos, evidentemente (y lógicamente) motivados por los cambios que se han producido.
Paul Conroy es un conductor de camiones que trabaja en Irak transportando material para las bases; un mal día su convoy es atacado y acaba despertándose en una caja de madera bajo tierra.
Manuel Vázquez es uno de los grandes autores del tebeo español, de esos que se dieron a conocer en esa escuela que fue Bruguera; suyos son personajes tan conocidos como Las hermanas Gilda, Anacleto, La familia Cebolleta o él mismo en Los cuentos del Tío Vázquez, por mencionar los más conocidos. Pero Vázquez no era sólo eso, sino que además era un caradura, un polígamo, y una persona cuya filosofía de vida era la morosidad ("¿A qué se dedica?", le preguntaron en una entrevista. "Deber, especialmente deber", respondió). Un gran tipo al fin y al cabo.
me, si puedes. Por otra parte también hay que destacar momentos animados, o sea, donde vemos algunos personajes de Vázquez cobrando vida y hablando con el mismo; esto al principio me chocó un poco, pero luego me fue pareciendo algo más natural.
Esta año está siendo trágico para muchas cosas, entre ellas por los grandes intérpretes que nos han dejado. El último es ni más ni menos que uno de los grandes secundarios del cine español, que nos ha regalado infinidad de papeles entrañables; un tipo de rostro afable y sonrisa contagiosa. Descanse en paz.
Astroboy (Astro Boy) es de esas películas de la que no sabía qué esperar de ella, sobre todo teniendo en cuenta que se trata ni más ni menos que la adaptación por parte de los americanos (y hongkoneses) de uno de los personajes más famosos del maestro Osamu Tezuka, o sea, de Tetsuwa Atom, conocido en occidente como Astroboy. Por todo ello, y a pesar de que no tengo unos profundos conocimientos del personaje, temía que fueran a hacer una mala adaptación o simplemente un bodrio infumable con ínfulas existencialistas; y si bien no les ha salido ni una cosa ni la otra, ni tampoco han creado una obra maestra, sí que han realizado una película de animación muy entretenida.

Fue allá por el año 2002 cuando nos llegó la primera (y a mi entender muy entretenida y bien llevada acabo) adaptación de la famosa saga de videojuegos de zombis creada por Capcom. Ésta tuvo una buena acogida, por lo que poco después estrenaron una secuela dirigida por Alexander Witt y que no gustó tanto ni a crítica ni a público, aun así tampoco fue un fracaso e hicieron la tercera parte, también con otro realizador al frente, Russell Mulcahy, dicha entrega se suponía que iba a poner punto y final a la saga (hecho que no se cansó de reiterar su protagonista, Milla Jovovich) pero que todos los que la vimos bien sabíamos que no iba a ser así, y más con ese final tan abierto que tenía. Y bien, tres años después regresan los hombres devoradores de cesos y vuelve a dirigir el que ha sido productor y guionista de toda la saga y director de la primera, o sea, Paul W.S. Anderson, con lo que uno no podía evitar pensar que este era un claro intento de revitalizar la franquicia (eso de ponerle punto y final uno ya no se lo cree). Por desgracia, sólo se ha quedado en eso, en intento.







Dicen que el sueño de Edgar Rice Burroughs era que su personaje fuera adaptado en una película de animación y Walt Disney Pictures, siempre amable, lo hizo realidad con su particular versión del hombre mono.
Estoy indignado. Indignado con la clase política, desde luego, pero también con la trabajadora, con los que dicen que una huelga general no sirve para nada, con los que piensan cogerse vacaciones para el 29 de septiembre, con los que dicen que no la secundarán por miedo a represalias, con los que no quieren perder un día de sueldo, con los que piensan que esto a ellos no les afecta. Estoy indignado por el miedo que se destila entre los trabajadores, por el temor a perder el empleo, por dejar de ser uno de los "privilegiados". Quizás sí que haya que temer eso, no lo sé, por suerte no soy padre ni madre de familia, no tengo que sustentar a nadie salvo a mí mismo, pero si de algo estoy seguro es que si no se hace nada no se conseguirá otra cosa que aumentar ese terrible temor a quedarse en la cuerda floja, a no poder vivir dignamente... Pero para poder vivir dignamente primero hay que tener un trabajo digno, y ahora es raro encontrar uno y más lo será con las reformas que ya están en marcha y con otras proyectadas.
Desde luego, este verano la nostalgia ha invadido mi corazón con diferentes versiones fílmicas de una época tan movida como la ochentera, a nuestras carteleras han llegado con más o menos éxito El Equipo A, The Karate Kid, Los Mercenarios (no es una versión, pero como si lo fuera), Pesadilla en Elm Street, y de finales de los ochenta también es Depredador, un film de mucha acción con el gran Schwarzenegger dando lo mejor de sí, y ahora va Robert Rodríguez y resucita los alienígenas cazadores siguiendo su estela. Al parecer la idea parte hace unos añitos, pero por aquel entonces no le fue posible al director de origen mejicano llevarla a cabo, ahora parece que era el momento, y si bien las tareas de dirección se las ha dejado a Nimród Antal (Habitación sin salida), Rodríguez se encarga de la producción.
LO MEJOR:
Ting es el joven más fuerte y hábil de su aldea, su maestro y monje del lugar le ha enseñado artes marciales así como hacer buen uso de ellas. Cierto día una banda de malhechores roban la cabeza del Buda del pueblo, por lo que sus habitantes caen en la desesperación ante tal hecho de mal augurio. Angustiados deciden que alguien debería ir en su búsqueda, y ese alguien será Ting, que se presenta voluntario sin dudarlo. Por suerte conoce la identidad y dirección del ladrón, por lo que con unas pocas monedas y la ropa puesta va a la capital en busca del objeto sagrado. Pero una vez llegue a la ciudad todo serán complicaciones, y eso que se topa con un conocido de su tierra, un hombre que se avergüenza de su procedencia y cuya vida no es precisamente ordenada. Pero Ting no se rinde con facilidad, y hará lo indecible para devolver la fortuna a su gente.
LO MEJOR:
Evelyn Salt es una agente de la CIA que durante un interrogatorio rutinario el sujeto interrogado afirma que van a matar al presidente, y que será ella quien lo haga. Al final acaba huyendo de sus propios compañeros, quien la toman como una agente doble.
LO MEJOR:
Corría el año 2000, yo era un jovencito e inocente otaku con la esperanza de que algún anime llegara a la pantalla grande, y he aquí que dicho año escucharon los dioses mis plegarias y se estrenaron dos filmes animados japoneses ni más ni menos, uno era la primera película de Pokémon y el otro, mucho más interesante, La Princesa Mononoke, el primer anime que vi en cines, y el cual admiré dos veces el mismo fin de semana (consciente que era que mucho no podía durar). Han pasado más de diez años y por suerte se han estrenado más o menos bien todas las películas posteriores de Hayao Miyazaki, e incluso films anteriores como Mi vecino Totoro y Nausicaä del Valle del Viento (aunque éstos en muy pocas salas y ciudades); pero lo mejor de todo es que tiene pinta de que la cosa continuará, así que, aunque de forma limitada, se seguirá estrenando animación nipona en esta tierra de sedientos frikis.
rada por un monstruo a otra mucha más compleja, donde se entremezclan tribus olvidadas, una chica criada por dioses, una ciudad fortaleza donde funden preciados metales, un noble que desea el hierro, y un maquiavélico monje a las órdenes del emperador. Unos luchan por acabar con los dioses y así dominar la naturaleza, otros por proteger el bosque, y entre ambos bandos está Ashitaka, que ante la incomprensión de los demás intenta hallar un termino medio: la convivencia entre el hombre y la naturaleza.
Parece que el cine de acción ochentero está de moda, si hace bien poco se estrenó El Equipo A, ahora vuelve un héroe de cine de acción de los ochenta y parte de los noventa como es Sylvester Stallone, el cual no hace tantos años parecía estar dando sus últimos coletazos en el cine. Pero tras resucitar sus más míticos personajes como son Rocky Balboa y John Rambo, y hacerlo con un notable éxito de público e incluso de crítica, el actor se revalidó en el mundillo. Y como en los dos últimos filmes de los mencionados personajes, Stallone vuelve a dirigir, además de escribir el guión, en esta ocasión a cuatro manos junto con Dave Callaham, basándose en una historia de este último.
ntos muy divertidos); además del gigante ruso al que se enfrentó en Rocky IV, Dolph Lundgren, con un personaje que le viene como anillo al dedo (que estaba pensado para Van Damme) y que es protagonista de algunos de los momentos más descacharrantes; también forman parte del grupo de mercenarios a Randy Couture y Terry Crews; mientras como malo tenemos al hermano mayor de Julia Roberts, Eric; y para rematar aparecen Bruce Willis y nuestro buen amigo Schwarzenegger, alias "Chuache".
LO MEJOR:
Katara (Nicola Peltz) y Sokka (Jackson Rathbone) están de caza cuando se topan con un misterioso niño y una extraña criatura, recogen al niño y lo llevan a su aldea, donde recobra fuerzas. Al poco llegan unos soldados de la Nación del Fuego comandados por el príncipe Zuko (Dev Patel), y que obligan al chaval a ir con ellos. Katara y Sokka van en su rescate, pues se trata ni más ni menos que del Avatar, aquel que controla los cuatro elementos. Con él harán un largo viaje para terminar su instrucción y restablecer el equilibrio de las Cuatro Naciones, que pone en riesgo el tiránico rey de la Nación del Fuego.
da una superproducción (de hecho, ronda los 150 millones). A pesar de todo ello creo que el estilo de Shyamalan está ahí, y emerge con claridad en ciertos momentos a la superficie.
LO MEJOR: