Hay películas que son más conocidas por las reacciones a ciertas escenas que por la película en sí. Un ejemplo polémico y exitoso fue La pasión de Cristo, film con el que Mel Gibson se quedaba a gusto y le daba una buena paliza a Jesucristo, arrancándole piel y haciendo que mostrara hueso y carne, fustigándole durante casi todo el metraje. Fueron muy sonados los desmayos, mareos e incluso algún que otro infarto que provocaron las torturas mencionadas. 127 horas (127 hours, 2010) también es ya famosa por una escena; su crudeza y realismo ha provocado desmayos, y mira que su realizador se puede decir que no se ha recreado todo lo que podía haberlo hecho. No obstante, La pasión de Cristo, aunque me impactó, no me provocó ninguna sensación especialmente intensa (de hecho, fue una imagen que carecía de violencia alguna la que se quedó mejor en mi memoria), sin embargo con la película de Danny Boyle ha sido diferente. Netamente.Para despistados, situémonos. 127 horas nos cuenta la historia real de Aron Ralston, un montañista y aventurero que en 2003 uno de sus brazos se quedó atrapado bajo una piedra en una estrecha y profunda grieta en mitad de un vasto desierto (en el parque Canyonlands si no recuerdo mal), de cómo sobrevivió durante cinco días sin apenas comida y agua, y cómo al final, para salir vivo de la situación, no tuvo otra opción que tomar una medida absolutamente drástica y desesperada.
El director de Slumdog Millionaire ha sido el que ha dado vida a esta increíble historia de supervivencia, con la ayuda en el guión de Simon Beaufoy (con el cual ya trabajó en el mencionado film y en Full Monty), basándose para ello en el libro que escribió el propio Aron Ralston, Between a Rock and a Hard Place.
El actor seleccionado para protagonista fue ni más ni menos que James Franco, conocido sobre todo por dar vida a Harry Osborn en la irregular trilogía de Spiderman de Sam Raimi. Dicha elección, lo que es a mí me generaba ciertas reticencias, ya que dudaba de sus cualidades dramáticas; pero he de confesar que visto lo visto, hay que decir que hace un gran trabajo, y que si no fuera por él la cinta no habría funcionado, sobre todo porque en el 95% de su duración es el único en pantalla, y el resto de los personajes no son sino meros acompañamientos para mostrarnos cómo es el prota y lo que pasa por su cabeza.
La película no me acabó de enganchar hasta bien entrada en materia, exactamente a partir de cuando el personaje de Franco tiene un lluvioso ensueño, es ahí cuando la tensión dramática toma forma y observamos que el aventurero está en un momento crítico. Antes de ello, aunque me resultaba interesante, lo cierto es que no me generó angustia constante, es algo que
ya me pasó con un film de similares características como es Buried (Enterrado). Pero la gran diferencia está en la última escena. Donde Rodrigo Cortés me puso de los nervios y me generó auténtica claustrofobia, Danny Boyle ha ocasionado otro tipo de sensaciones en mí, más físicas e inesperadas, más desagradables...Una vez se hubo terminado de liberar el protagonista, empecé a sentirme un poco raro, y ya ahí me dije “Oh, oh”. Me levanté antes de que pasara lo que imaginaba, y apenas llegué al pasillo acabé bajándolo sentado, a rastras, hasta rendirme y optar por poner los pies en alto sobre una de las butacas de la segunda fila: los mareos y sudores fríos eran ya más que evidentes. Me recuperé y salí en busca del baño, dejando detrás parte de mis pertenencias personales, pero no pude llegar a mi objetivo, otra vez volví a sentirme mal, así que me tiré al enmoquetado suelo del pasillo y puse los pies sobre la pared. Una pareja de mediana edad, muy amables, me ofrecieron ayuda (antes un chico preguntó por mi salud, pero le dije que ya me sentía mejor -como así era en aquel momento, pero me equivoqué-), el hombre sujetó mis piernas en alto y pronto apareció una acomodadora del cine, que llamó al Samur. Me volví a sentir mejor, le di las gracias al hombre y su mujer cuando se marcharon, y me senté, mas de nuevo volvieron los mareos, en esta ocasión la chica del cine me sujetó las piernas, mientras me informaba que el fin de semana había sido movidito al respecto. Al volver a mejorar mi estado la acomodadora fue en busca de un sillón, que trajo ella misma, allí me senté a la par que me traían lo que me había dejado en la sala. No tardaron en llegar los chicos del Samur, que estuvieron un buen rato en el mismo cine atendiéndome, y viendo que me iban y venían los mareos e incluso nauseas, decidieron llevarme en camilla a la ambulancia (ha sido la primera vez que me han transportado en camilla, fuera de un hospital, y me han metido en una ambulancia). Allí, después de un rato de estar cabeza abajo, comprobar la tensión y las pulsaciones, me dieron la opción de ir al hospital para estar en observación, cosa que rechacé al sentirme bien. Así que me levanté, les agradecí su ayuda y atención, y me fui de nuevo a mi hogar, recuperado y con la cosa de no haber visto la película hasta el final. Así pues, he sido una nueva víctima de Danny Boyle, que ha hecho que por primera vez en mi vida haya salido de la sala antes de que aparecieran los créditos.

LO MEJOR:
-La pareja que me ayudó y la chica del cine, así como el chico que preguntó por mi estado, cuando el resto de la gente pasaba de largo sin aparentemente molestarse en mirar a un tipo que estaba tirado en el suelo.
-Los chicos del Samur, simpáticos y profesionales, hicieron que el trance fuera algo menos vergonzoso y doloroso.
-James Franco, muy buena su interpretación. Bien merecida su nominación a los Oscar.
LO PEOR:
-Que a algunos les pareció gracioso verme tendido en el suelo con los pies sobre las butacas. No niego que dicha escena pueda tener cierta comicidad, pero pienso que al menos antes de reír hay que comprobar el estado de la persona.
-Que nadie de la sala se levantara para comprobar mi estado, y que en el pasillo muchos pasaran de largo sin preguntar, ¿y si hubiese sido un tipo con un ataque al corazón?
¿Quién debería verla?
Si te gusta el cine de Boyle, y las historias de supervivencia extrema en general.
¿Y quién no?
Si eres sensible a las escenas duras y realistas. O al menos recomiendo que no mires la escena en cuestión y sobre todo evitar sugestionarte en exceso, como a mí me pasó.






























