El mundo está hecho trizas, los “hambrientos” vagan en busca de carne fresca que llevarse a la boca mientras que los pocos humanos que quedan a duras penas sobreviven en unos fuertes asediados por los primeros. La última esperanza parecen ser unos pocos niños, y entre ellos Melanie, la más lista, curiosa y empática de todos.
Solo viendo un pequeño anticipo de esta cinta británica entra, como mínimo, curiosidad por verla, aunque he de reconocer que la principal causa que me llevó a hollar una sala (ergo, pagar una entrada para visionarla) fue Gemma Arterton, actriz por la que siento debilidad y de la que hacía ya un tiempo que no veía ningún nuevo trabajo suyo (me quedé con las ganas de Primavera en Normandía). Y aunque, como digo, fuera el motivo principal, por suerte no es la única razón (ni la central) por la que merece verla.