Álex de la Iglesia es uno de lo realizadores más reconocibles de la cinematografía española, con una forma de hacer cine muy particular y teniendo en su currículo algunas de las películas más exitosas del cine español, aunando en muchas ocasiones a crítica y público. El comienzo de muchos de sus filmes son de lo mejorcito (¿o a quién no dejó perplejo el inicio de El día de la bestia?), no obstante sus desenlaces flojean en ocasiones (¿alguien ha mencionado Las brujas de Zugarramurdi?). Lo que no cabe duda que es uno de los pocos cineastas que tiene una masa fiel y otros, como un servidor, que al menos no le quitan el ojo.
En su momento, esperaba con curiosidad El bar (ídem, 2017), pero sin la certeza de que la fuera a ver en pantalla grande, fueron los comentarios positivos de desconocidos y conocidos y el hecho de tener la Semana Santa entre medias, lo que hicieron que me animara a pagar una entrada para verla. No me arrepentí.



















