Chuon y Khuon forman una familia feliz junto a su hijo Sovahn en la Camboya de mediados de los setenta, pero la irrupción de los jemeres rojos, que expulsan a todos los habitantes de las ciudades y los trasladan a los campos, donde les impondrán trabajos forzados y los separarán de su pequeño, hará que su felicidad se desvanezca. Su objetivo entonces será reencontrarse como sea con Sovahn.
Si no hubiera sido por un tuit de CineAsia, donde informaban del inminente estreno de la película dirigida por Denis Do (en el que es su debut en la dirección) y lo ilustraban con un cartel, probablemente habría pasado por delante de mis narices y no me habría dado cuenta. Y es que este no es un caso aislado, son muchas pequeñas películas que cuentan grandes historias que pasan por la cartelera y se esfuman sin que apenas unos pocos espectadores puedan disfrutar con ellas, engullidas por las grandes producciones y por la publicidad y mercadotecnia de estas.

















































